LIDERAZGO, LÍDERES Y SEGUIDORES

LIDERAZGO, LÍDERES Y SEGUIDORES

RAMÓN PIÑANGO.

Debates IESA (2010)

 

Cuando un tema se convierte en objeto del manoseo colectivo es necesario analizarlo con serenidad, con pleno sentido crítico, hasta con sentido del humor. El liderazgo es uno de esos temas del que todos hablamos con aburrida frecuencia y que, por su innegable importancia, merece ese tipo de análisis. Es necesario añadir unos granos de sal a la cháchara sobre el liderazgo, con la intención (¿aviesa?) de mermar en algo la ligereza comercial de los gurúes y los bestsellers.

 

¿SON TAN BUENOS LOS LÍDERES COMO LOS PINTAN?

De los líderes se espera lo mejor en prácticamente todos los ámbitos de la acción humana: la política, el mundo empresarial, las artes, los deportes, las ciencias, la religión… Tanta importancia se atribuye a los líderes que si algo sale bien —se triunfa en una guerra, se conquista un mercado, o se gana un campeonato de fútbol— fue gracias a la actuación de algún formidable líder. Pero, ¿se atribuyen también a los líderes las responsabilidades por los fracasos? Sí, pero no tanto. Hoy, cuando se utilizan expresiones como “fuerte liderazgo”, “sólido liderazgo, “gran liderazgo”, se evocan acciones con resultados muy positivos, realizadas por hombres virtuosos. De esta manera, como ejemplos de grandes líderes se menciona a Julio César, Carlomagno, el Cid, Napoleón, Bolívar, Gandhi, Churchill, Kennedy. Pocas veces, si alguna, se habla de Atila, César Borgia, Hitler, Mussolini, Franco, Castro o Pinochet en una clase sobre liderazgo. Pareciera que referirse a personas como éstas empaña el hermoso tema del liderazgo; así que mejor es olvidarse de ellas.

 

Está claro, entonces, que el liderazgo puede tener consecuencias negativas para una sociedad o una organización. Es más, esas consecuencias negativas pueden ser particularmente perversas, mientras mayor sea la fuerza de los líderes. ¿Quiere ello decir que el liderazgo puede ser peligroso? Sin duda. El liderazgo per se no garantiza efectos positivos, ni siquiera cuando los líderes tienen las más encomiables intenciones.

 

SE DESDIBUJA AL GRUPO PARA QUE BRILLE EL LÍDER

¿Por qué tanto revuelo con los líderes si su existencia no puede asegurar el logro de las metas ni el bienestar de una sociedad? Fundamentalmente, por una razón: en el mundo político y el empresarial campea a sus anchas la creencia —el paradigma, dirían algunos— de que el esfuerzo individual de unos pocos es determinante para alcanzar las metas de un colectivo. Esta creencia, basada en el hecho innegable de que los líderes sí contribuyen a alcanzar las metas de un grupo, ha llevado a exagerar en extremo la importancia del esfuerzo individual, al mismo tiempo que se desdibuja el peso de la acción de muchas personas. Esta concepción del comportamiento social explica también por qué organizaciones y sociedades enteras han sido víctimas, en uno u otro momento de su historia, de la búsqueda obsesiva de salvadores, de la persona capaz de salvar un colectivo social, de redimirlo de los males engendrados por ellos mismos o por un enemigo común. Esa búsqueda, a veces desesperada, paraliza al grupo que espera al líder como quien espera al Mesías, inconsciente de que ese líder poco podrá hacer si el grupo carece de ciertas virtudes. Tan negativo puede ser el endiosamiento de los líderes.

 

EL LIDERAZGO ES, ANTE TODO, UN FENÓMENO DE GRUPO

Tal manera —simplista— de entender el papel de los líderes en las sociedades y sus organizaciones contradice lo que han demostrado los estudios más serios: el liderazgo es un fenómeno de grupo. Del grupo, de las características de quienes lo integran, de su cultura, de su historia y de la historia personal de sus integrantes dependerá el surgimiento de algunas personas, y no otras, como líderes. De todos esos elementos dependerán también (1) las posibilidades de éxito de los líderes y (2) sus modos de actuar. ¿Serán autoritarios o democráticos? ¿Escucharán o no? ¿Tolerarán las discrepancias? ¿Estarán dispuestos a ceder su poder si las circunstancias así lo recomiendan?

 

En la naturaleza situacional del liderazgo se encuentra gran parte de la explicación de por qué se “queman” los líderes. Ciertamente, un líder puede cansarse, puede entrar en una etapa de su vida en la cual no se siente motivado para dirigir, la pasión de un gran amor puede requerir todas sus fuerzas. Pero lo que usualmente “quema” a un líder, en el sentido de perder su capacidad para conducir a otros, es un cambio en el grupo. Este puede tener nuevas necesidades y expectativas diferentes, puede requerir otro lenguaje y el líder de antes ya no puede responder a las nuevas exigencias. Los líderes no se queman ni se gastan, pasan. Eso le ocurrió a de Gaulle en 1968, a pesar de haber sido aclamado como salvador de Francia pocos años antes, y a Rómulo Betancourt quién no pudo detener el deterioro moral del partido que fundó y del cual fue su indiscutible líder por muchos años. Ni de Gaulle ni Betancourt se quemaron, simplemente pasaron.

 

¿SE PUEDE ENSEÑAR EL LIDERAZGO?

Ante la fuerza que se le atribuye a los líderes es inevitable que se hayan desarrollado los más variados esfuerzos para inculcar en las personas las virtudes atribuidas a los líderes: capacidad para comunicar, aprender de la experiencia, tomar decisiones, integrar esfuerzos, etc., etc. Conferencias sobre ética, dinámicas de grupo, experiencias de supervivencia, son algunas de las actividades que integran el menú de ofertas para la formación de líderes. No hay duda, unos cuantos de los rasgos que distinguen a los líderes pueden ser cultivados mediante procesos educativos especialmente diseñados para ello.

 

De acuerdo con los modelos normativos actuales es posible identificar rasgos que un buen líder debe tener; por ejemplo, que sepa comunicarse, que escuche, que tolere y hasta propicie la crítica, que integre voluntades y movilice recursos, que sea capaz de reconocer errores para rectificar a tiempo y diseñar actividades que cultiven tales virtudes. Sin embargo, no puede afirmarse que el éxito esté garantizado, porque no hay curso, seminario o experiencia que pueda captar la vastísima variedad de situaciones que un líder puede enfrentar, ni lo qué determinará que un colectivo social pueda reconocer a alguien como su líder. Es desorientador intentar formar líderes sin hablar del contexto en que han de desenvolverse.

 

EL PAPEL DE LOS SEGUIDORES

El error fundamental de quienes creen que es tarea relativamente sencilla formar personas para liderar grupos, organizaciones o cualquier otro colectivo, con el fin de alcanzar determinados objetivos, radica en la excesiva confianza en la actuación de los individuos, olvidando lo que ocurre en el grupo, la conducta de los seguidores. La eficacia del liderazgo depende, en gran medida, de la conducta del grupo en el cual actúa. Así como puede hablarse de las necesarias virtudes de los líderes, deben reconocerse las indispensables virtudes de los seguidores, si se quiere fortalecer un grupo para llevar a cabo una misión: hacer la guerra, gobernar efectivamente o generar ganancias para los accionistas de una empresa. Como la conducta de los líderes depende, en gran parte, de la conducta de sus seguidores, es conveniente insistir en que el liderazgo es un fenómeno de grupo, en el cual individuos con roles o en posiciones de dirección pueden movilizar eficazmente recursos para alcanzar objetivos compartidos por un colectivo social. De esta manera nos protegemos del endiosamiento de los líderes y ponemos de relieve la responsabilidad de los seguidores. Los seguidores son esenciales para que exista un buen liderazgo, porque pueden exigir un comportamiento específico a quienes los dirigen; por ejemplo, actuar acuerdo con valores, tolerar posiciones divergentes y prestar verdadera atención a los pareceres contrarios. Por eso es preciso asignar prioridad a la formación de los liderados. Puede argumentarse que esta formación es más importante que la formación de los mismos líderes, entre otras cosas porque de seguidores que hagan exigencias como las señaladas pueden surgir excelentes líderes.

Poca consideración se ha dado a la actuación de los seguidores en la mayoría de los programas de formación de líderes. En esos programas no se trata la relación de los seguidores con quienes ocupan posiciones de liderazgo.

 

De lo que podría llamarse “seguidazgo” —horrorosa traducción de followship— deberíamos ocuparnos si queremos tener mejores empresas, entes públicos, sindicatos, partidos políticos u otros tipos de organizaciones. Pero el sesgo individualista en el análisis del fenómeno de liderazgo constituye un formidable obstáculo para que ello ocurra. Tanta energía se ha dedicado a endiosar los líderes que mucho trabajo costará ponerlos en su justo lugar en el quehacer humano. Aunque sea difícil, por el bien de las sociedades y sus organizaciones, vale la pena hacerlo.

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27 thoughts on “LIDERAZGO, LÍDERES Y SEGUIDORES

  1. Sobre el liderazgo es mucho lo que a diario se dice, está de moda ser líder. Existen libros de autoayuda que te dan consejos en píldoras, pasos a seguir como si fueran reglas inmutables, métodos que, según los editores de la obra, fueron los que siguieron grandes personalidades. Mucho se dice acerca del liderazgo, pero son pocos los que efectivamente, más allá de propósitos y cartillas, logran representar de la mejor manera posible a sus seguidores.

    Acerca del liderazgo político, los líderes son reflejo del tiempo que les ha tocado vivir y de las sociedades que lideran. De allí la importancia de los seguidores y la capacidad que se debe generar en ellos para interpretar las decisiones de sus líderes. Por eso es fundamental que el líder genere debate, libre flujo de ideas y relevo.

    Allí se entra en otro de los puntos presentados por el profesor Piñango en su artículo, el líder no es eterno, tiene un tiempo de decisión en el que es necesario, no medir el pulso del momento y la repercusión de sus actuaciones puede llevar al suelo todo lo construido durante sus años de ejercicio. El líder cumple una etapa, un momento histórico en el que sus cualidades o sus características como dirigente lo llevan a la cabeza de una situación.

    Pero más allá de eso, el desgaste y el repudio de los que una vez lo aclamaron se hace más evidente, más si se llega a la represión y la censura. No existen líderes indispensables, sería osado afirmar que un determinado hecho histórico no hubiese ocurrido por no estar determinada persona al frente. Quizás de otra manera, con otros matices, pero los procesos de la historia son colectivos. Así como la construcción del liderazgo: no existe líder sin seguidores, y no existen seguidores sin un proyecto capaz de llenar los componentes espirituales y acciones palpables que transformen la vida de las personas. Seguidor y líder son dos caras de una misma moneda y una fomenta, construye o destruye a la otra, si no existe un equilibrio, una visión compartida y un manejo inteligente y justo de las decisiones.

    Guillermo.

  2. Líder y seguidor, dos elementos que encontramos a diario en nuestra sociedad. Esta relación puede ser encontrada en muchas formas y a diferentes niveles, desde un barrio o urbanización hasta una nación o región del mundo.

    La pregunta que quiero hacer es ¿que hace que un liderazgo sea o no efectivo?

    Esta pregunta puede resultar muy amplia, pero quisiera resaltar dos elementos claves encontrados en el texto. El primero es la capacidad de contextualizarse en la sociedad en la cual se vive, son sus valores e historia lo que le da forma al liderazgo. De esta habilidad depende la profundidad y arrastre que pueda tener un individuo y su mensaje en su país. La segunda virtud, a mi parecer la más escasa en Venezuela y América Latina, es la capacidad de retiro voluntario que todo líder debe tener. A este elemento le doy tanto peso como el anterior, puesto que esto habla de dos cosas; la desconfianza del Líder en la obra de sus años de esfuerzo o que su interés de transformar la sociedad se desvirtuó por el de retener el poder como un fin y no como un medio. Si no confías en que tu organización, sea una empresa, una ong o incluso un país, probablemente no hiciste un buen trabajo como líder puesto que no se pudieron preparar para afrontar el futuro.

    A mi parecer, la deficiencia de este segundo elemento ha condenado a Venezuela a liderazgos pragmáticos que solo se enfocaron en ganar elecciones hoy, dejando a un lado la construcción del país del mañana. Este vicio dejó como saldo una sociedad poco formada cuyos valores democráticos y cívicos fueron cambiados por clientelismo y servilismo. Haciendo énfasis a la categoría del prof. Piñango, el liderazgo en Venezuela se transformó en un fenómeno individual y no colectivo.

    Si hay que tener capacidad de contextualizar la sociedad para entrar y actuar en la política, hay que tener la misma virtud para saber cuando retirarte y como hacerlo.

    Cierro con una frase que ejemplifica la esencia del comentario:

    “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.
    Winston Churchill

  3. Sin seguidores no hay liderazgo que pueda valer, ya que son estos quienes a mi parecer juegan un factor fundamental en el papel de la persona que intenta ser líder.

    Como dice nuestro autor el líder en muchos casos es colocado como un Dios o como un salvador que nos ayudaran en nuestro problemas (que es el deber ser) pero no todos los lideres logran hacer algo por su país o comunidad y esto se debe al gran problema de que ciertos lideres logran ver el poder que tienen, y se aferran a el de tal manera que ya no piensan en la sociedad o grupo que pretendían mejorar, sino que por el contrario se vuelve en una lucha por mantener el poder.

    El Líder debe ser capaz de mover masas para un fin determinado que según el caso debe ser, dar cambios o mejorias ya sea a esa población, grupo o sociedad, pero su principal meta es cumplir lo que promenten y lo que en realidad los seguidores necesitan.

    Hay un factor fundamental pero muy poco conocido quizas por las personas y es que el líder puede lograr tener auctoritas. Según Mazzei Alfonso “se entiende por Auctoritas, la posesión de cualidades de orden espiritual, intelectual o moral. Lleva siempre adheridas unas cualidades axiológicas que hacen sentir el seguimiento como un deber. Ella, además, se basa en el crédito que ofrece una persona o institución por sus pasados logros, y por tanto, tiene como supuestos la confianza, la credibilidad”, este concepto se refiere principalmente a la confianza que llega a tener los seguidores con el líder, de tal manera que este lider logra que lo importante no es lo que diga sino quien lo diga, un gran ejemplo de esto puede ser el antiguo presidente de la ONU Kofi Annan.

    En el caso de los venezolanos, se puede decir que son muy vulnerables ante los lideres, ya que a muchos de los que han sido los grandes lideres del país los ven como salvadores de todo aquello que dejo el pasado y lo ven como el Dios que va a cambiar todo, aunque a estos simplemente les importe mantenerse en el poder y buscar con palabras en lugar de con acciones el apoyo de la sociedad.

    Los lideres como dice Piñango debe simplemente tener su momento de liderazgo, cumplir los objetivos y pasar a las historia, no debe aferrarse al poder y mucho menos destruir lo que una vez se construyo.

    Sharon Alarcón

  4. Es cierto que en Venezuela el liderazgo pragmático electorero ha sufrido un terrible auge en los últimos años, pero ya no los advertía Cabrujas hace mucho “El candidato que no nos ofrezca el paraíso seria un suicida”. Nosotros -como pueblo que elige a sus lideres- hemos creado estos monstruos del personalismo a lo largo de la historia, o al menos, hemos querido ver reflejados nuestros deseos y metas en ellos, que no los han sabido prometer gracias al financiamiento del ingreso petrolero, en especial a partir de los años 50 con la aparición del “Gendarme Necesario Modernizador” -en comparación jocosa al “Gendarme Necesario” de Gómez- y el sueño del progreso material y social del resto del siglo XX.

    Nos acostumbramos a esos líderes, que entre serpentinas y desfiles nos prometían el paraíso, donde ver al líder era un lujo, donde seguir la doctrina del líder era el sueño. Cuando en realidad; debería ser un privilegio del líder poder reunirse con su comunidad, un lujo del líder poder encarnar el ideal del pueblo. Pero tampoco debería sorprendernos, ya que Engels también no los advirtió muchos antes, en que en la lógica del Estado, cada vez se va “divorciando más y más de la sociedad”.

    Pero ¿es posible cambiar esta realidad?

    Histórica y culturalmente no podemos romper con la relación que existe con el Estado, ese Estado omnipotente que se alza por encima de la sociedad, que se encarga de poner a los gobernantes lideres en el mismo pedestal, cada vez más alejado de los “mortales” y sus intereses de base. Pero en una Venezuela cada vez más politizada y cada vez menos partidista, el liderazgo colectivo empuja con fuerza desde abajo hacia arriba, se empieza a ver con fuerza primero la necesidad de la asociación de manera horizontal entre los de “abajo” antes que la relación vertical con los de arriba, lo que más temprano que tarde, volverá a obligar a los “lideres” a sentirse privilegiados de reunirse y compartir intereses con sus electores.

  5. Los liderazgos tradicionalmente abarcaban hasta la historia , ya que antes del XIX, se analizaba hasta su comportamiento para poder abarcar el “sujeto de la historia” , durante el desarrollo del Siglo XIX abarcaria a la nacion y sus pueblos , pero sin embargo se siguen tomando en cuenta los “lideres” , tal y como lo plantea Piñango , este tema tiene una ” (…) innegable importancia (…) ” , ya que se involucra y ayuda al proceso politico y social. Evidentemente existe unas series de expectativas de sus sieguidores hacia su “lider”… Y tal como se expresa en el texto , se presenta dos liderazgos claros , los “lideres” enmarcados en lo positivo y los Antilideres , ya que los liderazgos pueden ayudar , ser constructivos, un mal manejo del mismo puede llegar a tener consecuencias muy negativas , pero ¿ Por que no se les atribuye a los seguidores tambien los fracasos? , Ya que si los seguidores confiaron en determinado en un lider y este , resulto ser ” destructor” o no sacio sus expectativas , es culpa de esos seguidores quienes empoderaron al lider , dondoles la confianza o si se plantea desde lo electoral el voto. Sin duda se debe decir que quienes son antilideres , pueden tener seguidores con una vision similar a la este. Y se hace enfasis en “los seguidores” porque , tal y como lo plantea Piñando son quienes en algunos “endiosan” al lider . Por lo contrario el lider posiblemente, debe servir como un guia y motivador de grupo, pero sin quitarle fuerza al grupo que “confia” el.

    Un pequeño fragmento del texto resulta interesante y es el que dice : ” (…) Organizaciones y sociedades enteras, han sido victimas, en una u otro momento de su historia, de la busqueda obsesiva de salvadores, de la persona capaz de salvar el colectivo social (…). Pero no seran las mismas personas que se “salvan”, ya que un buen lider guia y motiva , y la sociedad es la hace el resto… Por ejemplo, si se tiene un nuevo liderazgo para unas elecciones y esa personas guia y motiva al pueblo a tratar de lograr el exito y sus objetivos , Aunque es el pueblo quien no vota, el pueblo es el que se esta eximiento de salvarse . Esto quiere decir, que es un trabajo en equipo. Se puede buscar un lider , pero es el pueblo ( la mayoria) que garantizaria el cambio en ambito que se quiera.

    El comentario lo quiero concluir, con un punto en el texto muy resalante , el cual es un cuestionamiento que plantea y responde el autor : ¿Se puede ensañar el liderazgo? . La respuesta ante esta interrogante , seria Si , se pueden plantear talleres o diplomados , para reforzar ciertas caracteristicas y conocimientos del lider, aunque este ya presente caracteristicas propias de liderazgo. De igual forma , se debe estudiar y enseñar la relacion entre seguidores y lideres . Aunque resulta de igual importancia , a formacion de los seguidores para que endiosen al lider y sepan funcion en equipo los seguidores o pueblo, conjunto su lider.

    Denis J. Ugueto Ch.

  6. Los secretos del liderazgo no son nuevos, la biblia es un referente que nos habla de los beneficios que produce un liderazgo bueno y sólido: “Cuando el gobernante es competente se mantiene el orden” esta misma cita nos dice: “Con dirigentes honrados y sensatos hay estabilidad”. En medio de tanta conmoción y cambios repentinos que actualmente vivimos, la estabilidad ha de ser el fundamento que nos permita sobrevivir como sociedad. Sólo hallaremos la estabilidad por medio de un liderazgo bueno y fuerte.

    Esto significa que necesitamos personas dispuestas a reconocerse como líderes y listas para aprender y practicar los principios y virtudes del liderazgo (saber comunicarse, que sepa escuchar, que tolere y hasta propicie la crítica, que integre voluntades y movilice recursos y que sea capaz de reconocer errores para rectificar a tiempo, como lo señala Piñango) aceptando a su vez el desafío.
    El líder de hoy debe ser un constante agente de cambio, capaz de retar los procesos en función del desarrollo colectivo, inspirar una visión compartida donde la coherencia valla de la mano con sus mensajes y acciones.

    El papel que juegan los seguidores es muy importante, son el complemento esencial para el líder, ciertamente el endiosamiento de la persona que va conducir un determinado grupo es negativo pero también es un error dejar sobre sus hombros la responsabilidad total para que resuelva los problemas que los aquejan, nuestra sociedad venezolana ha caído recurrentemente en esta actitud. Por muchos años nuestra sociedad ha padecido de este fenómeno ¿pero a qué se debe esto? ¿Son los líderes que han tomado las riendas de nuestra nación los culpables?

    La falta de voluntad de empoderar y conocer las fortalezas de quienes apoyan al líder para focalizar esfuerzos y potenciar al máximo sus capacidades en función de una gestión eficiente y más importante aún generar motivación para dar paso a su vez a los nuevos líderes para que trabajen dando lo mejor de sí.

    Característica esencial de un verdadero líder cito:

    “Liderar con el poder del ejemplo, no con el ejemplo del poder” Bill Clinton

    Francisco Seijas
    @panchoseijas

  7. Los secretos del liderazgo no son nuevos, la biblia es un referente que nos habla de los beneficios que produce un liderazgo bueno y sólido: “Cuando el gobernante es competente se mantiene el orden” esta misma cita nos dice: “Con dirigentes honrados y sensatos hay estabilidad”. En medio de tanta conmoción y cambios repentinos que actualmente vivimos, la estabilidad ha de ser el fundamento que nos permita sobrevivir como sociedad. Sólo hallaremos la estabilidad por medio de un liderazgo bueno y fuerte.

    Esto significa que necesitamos personas dispuestas a reconocerse como líderes y listas para aprender y practicar los principios y virtudes del liderazgo (saber comunicarse, que sepa escuchar, que tolere y hasta propicie la crítica, que integre voluntades y movilice recursos y que sea capaz de reconocer errores para rectificar a tiempo, como lo señala Piñango) aceptando a su vez el desafío.
    El líder de hoy debe ser un constante agente de cambio, capaz de retar los procesos en función del desarrollo colectivo, inspirar una visión compartida donde la coherencia valla de la mano con sus mensajes y acciones.

    El papel que juegan los seguidores es muy importante, son el complemento esencial para el líder, ciertamente el endiosamiento de la persona que va conducir un determinado grupo es negativo pero también es un error dejar sobre sus hombros la responsabilidad total para que resuelva los problemas que los aquejan, nuestra sociedad venezolana ha caído recurrentemente en esta actitud. Por muchos años nuestra sociedad ha padecido de este fenómeno ¿pero a qué se debe esto? ¿Son los líderes que han tomado las riendas de nuestra nación los culpables?

    La falta de voluntad de empoderar y conocer las fortalezas de quienes apoyan al líder para focalizar esfuerzos y potenciar al máximo sus capacidades en función de una gestión eficiente y más importante aún generar motivación para dar paso a su vez a los nuevos líderes para que trabajen dando lo mejor de sí.

    Característica esencial de un verdadero líder cito:

    “Liderar con el poder del ejemplo, no con el ejemplo del poder” Bill Clinton

    Francisco Seijas
    @panchoseijas

  8. Bien pareciera que muchas de las acciones implementadas por los líderes locales -en especial los políticos- estuvieran fundamentadas únicamente por lo que observan en medios de comunicación y lo que tantean a través de redes sociales.

    Basan sus reacciones, declaraciones y decisiones en realidades mediáticas; tomando en consideración elementos insuficientes para comprender su entorno y poder brindar respuestas acordes con la necesidad real del público objetivo. De igual manera, se observa que quienes son referentes en Venezuela reaccionan evaluando lo que “está diciendo la gente” por redes sociales. Como si esto reflejara el sentir colectivo, y entendiendo al Community Manager como la figura que ofrece información clave y líneas estratégicas. Las redes sociales pueden brindar una muestra cualitativa y cuantitativa de interés, mas no necesariamente son espejo de lo que sucede en el país.

    El riesgo está en la poca empatía que generan con sus seguidores (o potenciales seguidores) a falta de conocimiento de primera mano. Lo que dicen pareciera no estar fundamentado en lo que realmente ocurre y, por tanto, pierden credibilidad en su mensaje.

    La tecnología ayuda, pero puede engañar y alejar. De allí que sea interesante crear planes de acción donde se puedan utilizar y potenciar avances tecnológicos en función a complementar la interacción 1:1. Esto, sin perder foco en lo verdaderamente importante: tiempo de calidad con sus seguidores y conocimiento de su entorno.

    EVR

  9. Uno de los elementos, muchas veces olvidados a causa del individualismo, que vale la pena subrayar de los liderazgos es el liderazgo promocional. Con esto hacemos referencia a la capacidad de promover, desde el liderazgo, la acción colectiva hacia la resolución de problemas y/o consecución de objetivos. Para ejemplificar esto existe una frase, la cual lamentablemente no recuerdo su autor, que alega que un buen líder no es aquel que hace grande su organización/movimiento/institución mientras el o ella esté a la cabeza, sino que se mantiene grande en su ausencia.

    Parece incluso antagónico hablar de la promoción y formación de los seguidores en función de que estos puedan garantizar y exigir mejores liderazgos, alrededor de ciertos valores cercanos a ellos, ya que se necesita de líderes para promover esta formación. Sin duda, el planteamiento del Profesor Piñango sobre el papel de los seguidores es acertado, pero, entramos en una paradoja como la del huevo y la gallina. ¿Quién viene primero, un buen líder o unos buenos seguidores que elijan a buenos líderes?

    Para intentar resolver esta paradoja, podemos aproximarnos desde la acera contraria. Aquellos líderes autoritarios que podemos encontrar en la historia han sido hábiles en ¨des-educar¨ a sus naciones, es decir, limitar el acceso de sus seguidores y potenciales seguidores al conocimiento y remitirlo sólo a las ideas de los autoritarios. Limitan su capacidad de agencia, por ende, su capacidad de análisis, reflexión y exigencia a los líderes.

    Entonces, nos queda claro que el concepto dibujado por el Profesor Piñango de ¨Seguidazgo¨ es uno que se debe reivindicar y promover (de repente con un mejor nombre). Pero, con esto no logramos resolver quién debe venir primero. Quizás formulamos mal la pregunta, o la respuesta es ninguno de los anteriores. Se suele confundir liderazgo con líder. Al ser el liderazgo un fenómeno grupal, como sostiene Piñango, lo que debe venir primero es Liderazgo! Del mismo modo que un joven adolescente decide emprender un carrera profesional empezando por la universidad, y que un profesor decide dedicarse a la formación de jóvenes, debe ser la relación líder-seguidores, ambas provistas de liderazgo. Una enfocada en la exigencia de más herramientas y otra dispuesta a promover la formación de sus seguidores.

    El ¨seguidazgo¨, entonces, debe fortalecerse simultáneamente, desde los líderes y los seguidores.

  10. Wuao buenísmos los comentarios realmente.
    Particularmente estoy de acuerdo con mucho de lo aquí expuesto por mis compañeros. Reforzando de alguna manera lo que estos dicen, según mi opinión existen errores que los líderes cometen al igual que sus seguidores. Todo tipo de relación humana para tener éxito o por lo menos llevarse en buenos términos debe ser recíproca y no unilateral, de aquí es obvio que la relación entre líderes y seguidores no puede tratarse de manera aislada, pues ambos se complementan, no existe líder sin seguidores y no existen seguidores sin líder (o líderes).

    Pienso que un error fatal de los seguidores es esa obsesión de poner al líder como un Dios, es importante que tengamos en cuenta que los líderes son humanos como nosotros y que además surgen de nuestra sociedad, se debe entender que son susceptibles de cometer errores de esta manera nosotros jugaríamos un papel fundamental al corregirlos y así la relación entre ambos roles (lider-seguidor) sería más constructiva. Sin embargo esta actitud de los seguidores en cierta forma, desde mi punto de vista, es culpa de los líderes por venderse como Mesías que vienen a salvarnos de nosotros mismos, los líderes deben aceptarse como humanos sin importar el costo político que esto pueda acarrear, pues pienso con un liderazgo sólido es aquel que se basa en la verdad y la realidad, los líderes NO son dioses y ellos deben asumir el papel que les corresponde como tal y no venderse como los grandes salvadores, de esta manera ellos serían más críticos y estarían más dispuestos a oír lo que sus seguidores tienen que decir.Parte de este error es notorio cando pretendemos situar la responsabilidad de todos los fracasos de una gestión de gobierno solo en los líderes a quienes adversamos, es importante para mí, que la sociedad entienda que parte del fracaso de los líderes se debe a la actitud de los seguidores hay que ser responsables de cada una de nuestras acciones como líderes y seguidores.

    Por otra parte pienso que deberíamos de incentivarnos como sociedad a seguir proyectos y no líderes explícitamente, los proyectos involucran pensamiento e ideología y no solo marketing político que es como aquí mal acostumbradamente se ganan seguidores, además los proyectos involucran a grupos personas que los hacen posibles de esta manera sería más fácil como sociedad corregir a un liderazgo y además ser líderes también. Totalmente el liderazgo es un fenómeno de grupo como lo describe Piñango y el rol de los seguidores de cualquier liderazgo es fundamental para el éxito de esta relación simbiótica.

    Excelente la frase citada de Clinton, no la conocía.

  11. De verdad, seré bastante corto en relación a la lectura realizada y se puede decir que un poco crudo o cruel.

    El tema de liderazgo, desde mi punto de vista, se ha convertido actualmente en un tema bastante trillado principalmente en Venezuela, mas que en el resto del mundo; y lo digo de esta manera porque lamentablemente la gente espera que otros hagan las cosas, esperan que alguien venga a solucionar los problemas que estén padeciendo o que vayan a padecer (todo el mundo piensa en futuro, nadie piensa en presente), y no solucionan o no empiezan por ellos mismo como para incentivar a las demás personas, esto quiere decir, que solo esperan y no reacciona.

    También es lamentable, como algunas personas a través de la mentira, politiquería barata y/o la demagogia absurda, quieran controlar a un grupo de personas por simple intereses personales, dejando de un lado la verdadera realidad que son las incidencias que puedan están acontecido un colectivo, una población, una sociedad.

    Ver como algunas personas llegan a ser lideres, sin tener méritos académicos, culturales, deportivos, etc., solo con el simple hecho de saber conectarse con un ente publico o privado y saber manejarse en dicho mundo, es suficiente para algunos lo alaben por hechos bastante incompresible o de nula necesidad.

    Sin embargo, para no colocar todo en el aspecto negativo, ya que todavía queda gente buena en este mundo, puedo decir de mis propias vivencias (lo que he vivido, oído o visto) que un líder no tiene características especificas o comunes entre si, cada líder se va formando según las circunstancia socio-históricas por la que este pasando, por eso y de alguna manera hemos contado con lideres con buenas intenciones, con buenos deseos y con sueños que cumplir.

    Actualmente un grupo de jóvenes (incluyéndome) estamos dentro de un programa de formación de jóvenes lideres, y lo mas interesante de esto es que es una formación general e integral, donde nos escuchamos y tenemos discusiones muy sabrosas, pero es parte de un verdadero líder y que es la única característica que puedo defender y que deben tener todo: Hablar y saber escuchar, la comunicación es importante para que haya soluciones a los problemas. Un buen líder no solo tiene oratoria, sino buenos oídos y/o buenas señales (sordo-mudo).

  12. Hay que saber y entender con claridad ¿qué es un líder? y ¿cuál es su rol?
    El conocimiento del rol que juega un líder en una sociedad, empresa, club deportivo, salón de clase y diversos aspectos de lo cotidiano es importante.

    Los líderes nacen por iniciativa de ellos o producto de un consenso de las partes involucradas. El líder nace solo al momento de tomar la “batuta” y querer representar a una masa de personas, que en cierta forma están en consonancia con unos objetivos en común y una visión compartida.

    Ahora, los líderes son armas de doble filo, un filo corta a los seguidores y el otro al mismo líder.

    Los seguidores pueden tomar posiciones cómodas, esperando a que el líder les solucione todos los problemas, sin ellos tener que hacer esfuerzos y sacrificios para alcanzar el objetivo. Los seguidores al tomar esta posición esperan a que los beneficios lleguen mágicamente. Por otro lado, éstos, pueden llegar a colocar al líder en pedestales falsos que no se merecen, en mi opinión ningún líder debe colocarse en uno, por el contrario éste debería estar, a la misma altura que los demás, trabajando con ellos para llegar a la meta, logrando así, motivar a sus seguidores a llegar a la cima de la montaña que intentan escalar.

    El trabajo difícil es la constancia y el manejo que pueda tener el líder ante las situaciones adversas, los cambios inesperados, como él y su equipo los afronta. Hay que recordar que las masas siempre serán factores de cambio, que pueden generarse por las situaciones del entorno y de un día para otro, crean distracciones del objetivo al que se quiere llegar o cambiar éste por completo.

    Ahora bien, la actuación del líder es encaminar a sus seguidores a una meta fija, darles a entender que cada participante tiene un rol que desempeñar y que su papel es clave para llegar a esta meta, destacar y recordar siempre, lo fundamental del trabajo de cada uno y que no se esperen salidas fáciles, sobretodo tener claro que todos los objetivos se alcanzarán sin importar la distancia.

    En fin, liderazgo y “seguidazgo” son herramientas para llegar a una meta, motivaciones, estrategias y acciones que permitan que un grupo de personas logre la construcción de un común mejor; sea cual sea la índole; país, equipo deportivo, empresa, trabajo escolar. Queda de cada uno tomar las mejores decisiones, rectificar aquellas malas acciones que puedan quebrar la razón por la cual empezaron este juego de líderes y seguidores.

  13. Como han dicho varios de mis compañeros y como se resalta en el texto, el Liderazgo es un tema de moda. En el sistema escolar de EEUU este concepto se maneja en actividades extracurriculares y hay muchas universidades a nivel mundial que lo enseñan como una competencia necesaria para que los profesionales ahí graduados se destaquen en el mercado laboral o el mundo empresarial. Hoy en día se ofrecen un sin fin de cursos que parecieran tocar diferentes puntos necesarios para la formación de un líder “eficiente”.

    ¿Por qué se intentan enseñar liderazgos eficientes y no buenos liderazgos?. El texto de Ramon Piñango me ha hecho reflexionar sobre la formación que recibimos aquí en Venezuela en cuanto a la competencia que es ser líder. Como plantea el autor, solo se usa de ejemplos a grandes liderazgos que hayan causado cambios o hayan sido catalizadores de políticas y mensajes que hayan sido positivos para el mundo -o los que al menos los historiadores consideran positivos-, pero si este concepto se maneje solo en cuanto a técnicas y recomendaciones ¿no se estaría dando libertad a quienes toman estos cursos de ser “líderes buenos” o “líderes malos”?. El liderazgo y su enseñanza podría incluir formación en valores democráticos y así sincerar y fomentar una relación líder-seguidores mucho mas clara.

    La relación del individuo con sus seguidores es un fenómeno poco predecible. El liderazgo existe porque existe un grupo y como señale el autor, no se puede preparar a un líder si este no identifica el grupo al que pertenece y no tiene conocimientos previos de la dinámica que ha existido históricamente ni las condiciones que existen, el liderazgo no es solo hablar bien y se el que mas trabaja. Piñango plantea que los seguidores deberían formarse para evitar que los líderes se aprovechen del grupo al que pertenecen, pero ¿es esto posible?¿no es mas fácil dar formación de liderazgo al grupo entero para que entiendan conceptos como el liderazgo situacional y al no endiosamiento de los líderes?. Yo lo plantearía de este manera.

    En cuanto a que los liderazgos pasan diverjo sobre lo expuesto en el texto. Este fenómeno claramente no se desarrolla infinitamente en el líder y el grupo, pero mas que “pasar” como plantea el autor, considero que tiene sus momentos para relucir. Como contra-ejemplo estaría Antonio Ledezma, un líder opositor que parecía haber llegado al final de su carrera política pero que -con ayuda de algunos medios y elementos externos- ha retomado gran parte de la influencia que antes tenia ante el anti-chavismo, pero que había perdido en los últimos años.

  14. Fundamentalmente el lider es una expresión y un símbolo de un momento y un lugar. La fortaleza del liderazgo aumenta en la medida que representa e interpreta de mejor manera lo que sucede en su entorno, es decir, que se contextualiza,
    La eficacia en el mensaje del lider pasa por entender y digerir el imaginario de su comuniad, El mensaje y las acciones del lider deben de ser coherentes entre si, pero como se dijo en clases los símbolos no deben ser vacíos, tampoco el mensaje del lider, su comunicación se debe construir en torno a valores comunes que logren conectar con quienes le escuchan, del mismo modo que su discurso debe orientarse a valores y objetivos. Partiendo de los valores, el lider, debe fortalecer esos mismos y orientar hacia construcciones mas elevadas de esos mismos codigos,
    En Venezuela tendemos a mezclar lideres con fenomenos de modas, hay quienes reciben todo el foco de luz por un breve periodo de tiempo pero no logran trascender, a mi manera de ver eso se debe al poco contenido de convicciones y valores que el lider tenga y por el contrario se vuelve un fenomeno de mercadeo, rico en forma e imagen pero pobre en contenido, Del mismo modo tendemos a concentrar todo tipo de poderes y capacidades en hombres, no porque los admiremos, si no porque no asumimos nuestras responsabilidades y buscamos ubicarlas en otro,
    Se debe buscar en nuestro país fortalecer lo que el autor llama el seguidazgo y darle el valor que tiene, mientras mas fuerte sea el liderado, mientras mas convicciones y valores tenga y mientras más se involucre con lo que sucede y con su lider, mejor sera el desempeño del líder y por supuesto mejores serán los hombres que alcancen la condición de líder,

  15. Buscamos formarnos como líderes éticos y responsables, que entendamos lo que realmente sucede y nos pide el entorno, sin embargo en nuestro país tenemos un largo trayecto buscando al mesías que “nos saque de esto”, pidiendo que llegue aquel presidente capaz de echar a este país hacia adelante. De ahí que muchos buscan ser esa figura heroica que cumple con todos los requisitos en todo lugar y contexto que se presente, buscando la frase más “pegajosa” que decir en televisión o la ropa que mejor se adapte al lugar que visita aunque nunca la haya usado.

    Quien quiera ser un líder con algún grado de responsabilidad hoy en día se encuentra con la disyuntiva entre aparentar tener todas las cualidades, conocimientos y capacidades mesiánicas para hacer de Venezuela un mejor país o de enfrentar la laboriosa y poco remunerada labor de recorrer, conocer y entender las diferentes realidades que componen nuestro país.

    El “marketing” del líder político no transforma un país. Podremos confiar y trabajar junto aquel que sepa diferenciar entre el “show” que muchos asesores recomiendan, y la comunicación efectiva de un mensaje sólido basado en los valores que los venezolanos compartimos, el reconocimiento y entendimiento de la realidad y la creación de redes entres los distintos sectores de la sociedad.

  16. Apoyando las ideas de mis compañeros puedo afirmar lo que dice el texto, el rol del líder debe ser flexible, capaz de resolver situaciones diversas a través de la aplicación de técnicas adecuadas y eficaces, pues también es cierto que debe trabajar para entender los valores y las opiniones de sus seguidores, más que asumir autoridad absoluta a fin de que pueda lograr los objetivos organizacionales. Como se menciona en la lectura y se ha discutido en clase, es importante recordar que no existe ni un rasgo ni un estilo de liderazgo que asegure éxito en el ejercicio de influencia sobre los grupos o individuos, en todo momento y en toda actividad.

    Por otra parte, hay que resaltar que el liderazgo y la actitud de los seguidores están muy entrelazados, pues un líder NO ES NADA sin seguidores, es decir, que los actos y las actitudes de los seguidores influyen en la persona que está en el puesto de liderazgo. Opino que un seguidor que aspira apoyar a su líder debe saber que también tiene la responsabilidad de agregar valor al líder que admira y que para hacerlo deberá comportarse como lo hacen los seguidores eficaces, brindar apoyo al líder, pero también tener el valor de contradecirlo si este exhibe un comportamiento que amenaza los valores o los objetivos de la organización a la que ambos pertenecen.

    En la actualidad como país es preocupante el significado que le damos a la palabra “Líder”, muchas veces siento que el venezolano cree que ser líder es ser un Dios, es tener toda la fuerza, decisión absoluta para resolver el día a día y realmente son humanos y cometen errores. Quizás esta idea que tiene la mayoría es por cómo nos hemos desarrollado en los últimos años, ya que los líderes se han vendido como símbolos de milagro, pero insisto en preocuparme por la actuación de los seguidores ¿acaso las personas tienen que aceptar siempre las ideas del líder sin cuestionarlas? o ¿no son capaces de pensar con independencia y con conciencia de los efectos que nuestra conducta y las demás personas tienen con respecto al propósito que perseguimos?

    Hay que resaltar que UN LIDERAZGO EFICAZ NECESITA SEGUIDORES EFICACES, es por eso que los seguidores deben también luchar por el cambio y la transformación, abandonar la dependencia y la pasividad a una mayor independencia y a un verdadero compromiso con lograr los fines que de manera compartida persiguen todos. Es importante que sean recurso para los líderes y los vean como humanos que son de manera realista.

    Anne Bolívar

  17. Hoy en día el tema de liderazgo es motivo de muchos debates, muchos dirán que es un tema de moda, pero creo que mas allá del “Boom” actual que pueda tener, es fundamental en cualquier ámbito social al cual se aplique. Vemos que de los lideres se espera siempre lo mejor en cualquier ámbito de acción humana, atribuyendo éxitos, triunfos, logros virtuosos, etc,(al buen papel que desempeña el líder); pero los fracasos e intentos fallidos siempre se obvian y se argumentan excusas que los justifiquen. Algo que menciona Piñango en este articulo y me pareció totalmente cierto, es que la atribución de liderazgo se le da a aquellos que según el imaginario social lograron actos virtuosos, como es el caso de Bolívar, Gandhy, etc Pero se obvian casos como el de Pinochet, Hitler, Castro, etc por el simple hecho que dichos liderazgos No virtuosos deberán ser excluidos del concepto de líder pues con sus “acciones” dañarían o empañarían la esencia de lo que se cree como “líder, o liderazgo como conjunto”. Vemos que esta aseveración obvia totalmente las consecuencias y repercusiones que pueden ejecutar dichos personajes en la sociedad, casos como Hitler o castro, muestran que el Papel del líder no solo puede influir positivamente en una sociedad u organización, sino que por el contrario pueden tener repercusión negativa en esta, tanto así que dependiendo la fuerza de liderazgo que tengan los individuos, peores serán las consecuencias del liderazgo negativo (esto se fundamenta en que ningún liderazgo per se garantiza efectos positivos, ni siquiera cuando los líderes tienen las más valiosas intenciones). Algo que se menciono anteriormente y que me parece acertado, es que para que sean mas efectivos los triunfos y éxitos de una sociedad u organización, debe haber una simbiosis Líder-seguidores, pues para el éxito de esta relación, no solo juega un papel importante el liderazgo, sino el rol importante de los seguidores, ya que si no hay un buen desempeño de estos, los intentos de acción del líder se verán limitados. Entonces podemos decir, que la existencia de un líder no garantiza el logro de metas ni el bienestar de una sociedad, a pesar del errado paradigma que hoy día se tiene en el mundo político y empresarial que asevera que el esfuerzo individual de unos pocos es determinante para alcanzar las metas de un colectivo.

    Muchos de los debates que se ejecutan hoy en día es si un líder nace o se construye. Los científicos en su afán de darle una lógica razonable a cualquier evento o hecho de su entorno, plantean en recientes investigaciones que las conductas de liderazgos son atribuidos a la genética de los individuos. Mas sin embargo vemos como en la sociedad muchas organizaciones se centran en formar y generar conductas de lo que debería ser un líder en fines específicos. No hay duda, unos cuantos de los rasgos que distinguen a los líderes pueden ser cultivados mediante procesos educativos especialmente diseñados para ello, pero mas sin embargo el error radica en la excesiva confianza en la actuación de los individuos, olvidando lo que ocurre en el grupo, la conducta de los seguidores, debe reconocerse las indispensables virtudes de los seguidores, si se quiere fortalecer un grupo para llevar a cabo una misión, es decir, el liderazgo como fenómeno de grupo como lo indica Piñango. Se debe entonces reafirmar la responsabilidades de los seguidores y evitar el “endiosamiento” de los lideres, pues es tan importante el papel de los seguidores, que dependerá de ellos y sus exigencias en gran medida de las conductas y acciones que tome el líder. Una formación de la colectividad entonces seria mas priorizable que la formación de lideres si queremos mejores resultados en los ámbitos propuestos, aunque el sesgo individualista en el análisis del fenómeno de liderazgo que se presenta hoy en día constituya un obstáculo para que ello ocurra.

    Si nos centramos en Venezuela, vemos que el imaginario de un importante sector de la población se fundamenta en la creencia de que: (haciendo una caricatura:”se necesita un buen líder que salve a la nación”). Este Mesianismo heredado desde la época de la colonia es algo que aun vemos en un grueso importante de la población. En muchos sectores, se observa la exacerbada conducta de suponer los esfuerzos individuales como determinantes para que el colectivo logre las metas anheladas, es decir, una relación irreversible desde el líder hasta los seguidores, mostrando poca valoración a los esfuerzos del colectivo mediante su organización y protagonismo para alcanzar los triunfos que se anhelen. Hoy en algunos sectores sociales y políticos, se tiene la idea vaga de que la sociedad por si sola no puede alcanzar los objetivos propuestos sin la figura de un líder como requisito fundamental, con suposiciones vacías como “ellos no saben, tengo o vamos a enseñarles”. Sobrestiman el importantisimo rol que tiene que desempeñar el colectivo y hacen minusvalía de los esfuerzos pro-activos e innovadores que puedan aportar. No se toma en cuenta que el liderazgo o la acción del líder sera poco exitosa si los grupos son pocos efectivos y carecen de características indispensables para lograr los triunfos. Yo pienso que las relaciones lider-seguidores están reguladas bajo las reglas comunicacionales, es decir, en la comunicación están las figuras del Emisor y receptor de un mensaje. Si los Receptores del mensaje no son lo suficientemente capaz de interpretar el mensaje que les dan el o los emisores, no valdrán los esfuerzos que se realicen de parte del emisor para hacer que el mensaje sea efectivamente recibido, pues los interpretes o receptores del mensaje simplemente no entenderán, implicando un fracaso en los anhelos comunes; “se alejaron tanto que hablan ya lenguajes distintos”, frase del Popol Vuh que nos refleja las posibles consecuencias de lo comentado anteriormente.

    Esta concepción del comportamiento social explica también por qué organizaciones y sociedades enteras han sido víctimas, en uno u otro momento de su historia de la búsqueda obsesiva de figuras como “salvadores”,”mesías” etc, de la(s) persona(s) capaz de salvar un colectivo social, de redimirlo de los males originados por ellos mismos o por un enemigo común. En Venezuela, figuras de esta naturaleza no nos han sido ajenas : el Rey Español,El Taita, El Libertador etc; estos son ejemplos que dan muestra que el mesianismo que hoy vemos en Venezuela no es nuevo, sino una conducta que se ha heredado y ha transcurrido hasta lo que vemos hoy en día en la nación, un centralismo de poder en el presidente de la República; y esto es tan cierto que la denominación “Jefe de Estado” nos muestra que tan arraigado socialmente estamos a un ideario monárquico que aun no hemos superado y se mantiene en muchos actores de la sociedad, tan vigente como lo fue en su momento en la epoca colonial, hoy mediante la búsqueda de un “redentor mesiánico”(Esto nos muestra que en este tema, después de mas de 200 años de historia, aun no ha sido superado, solo ha sido transformado). En este mundo hoy tan globalizado, donde la información esta a flor de piel, “La Sociedad de la información” dirían algunos, vemos como hoy en día hay expresiones y/o rasgos que hacen evidente la adulación o anhelo de que exista “indispensablemente” una figura que ademas de representar a un grupo, se encargue también de organizar y resolver los aquejamientos del colectivo. Expresiones como “aquí falta un líder fuerte”; “Alguien que venga a poner orden”, “alguien que nos saque de esta crisis”, “necesitamos alguien que nos resuelva nuestros problemas” etc dan mucho que pensar, pues muestran una minusvalía del esfuerzo colectivo.

    Frases como las comentadas han sido expresadas a lo largo de la Historia contemporánea Venezolana, se escucharon en el 48 (Época posterior al trienio Adeco), en el 89( con la crisis que se agudizaba política-social y económicamente en el país y el “gran viraje”), a principio de los 90(tras el derrocamiento de CAP) y se agudizo en el transcurso de los 90, dándole importancia a figuras Militaristas como Hugo Chavez y que culmino en el acenso al poder de este a finales de la década, y que hasta hoy en día se mantiene en pleno siglo XXI, a pesar de los importantes avances sociales del mundo, donde vemos que en Venezuela aun se tiene la errada creencia que la figura de liderazgo recae en algo similar a “caudillos”, “un Taita”, e incluso el de figuras como el “Pater Familia” de la época Griega.; como los únicos que pueden resolver nuestra crisis y problemas en cualquier ámbito. Comparto y catalogo como acertada la aseveración de Piñango de que hoy en día muchos de los lideres que se han perfilado principalmente en el ámbito político, les ha costado asumir su retiro y darle apertura a nuevos liderazgos. La no aceptación de un retiro, hace que el liderazgo deje cumplir su verdadero rol, por un rol centrado en la búsqueda y mantenimiento del poder. La diatriba del líder recae en como no “pasar” y buscar la renovación que le permita adaptarse a las nuevas realidades de su entorno, sin caer en un modelo pragmático.

    1. Comparto la reflexión: “…En Venezuela se tiene la errada creencia que la figura del liderazgo recae en algo similar a caudillos, un taita”. Ahora bien, una observación “Pater Familias” es un termino de origen latino que nos refiere al padre de las familias y aunque cabe la reflexión del Homo sui iuris como sujeto sobre el cual recaia el control de personas y bienes de la comunidad familiar, esta fuera de contexto el señalar de la época Griega, pues esta figura Pater Familias tiene sus origenes en Roma. Excelentes reflexiones en tu trabajo.

      1. Gracias por tus observaciones, pero principalmente por lo que comentaste sobre del pater familiae principal figura de la familia Romana. Y menos mal que la mencionaste pues no me había percatado de dicho error(colocar a esta figura como de la epoca griega), supongo que fue un equivoco que cometí al redactarlo. saludos

  18. Hoy en día el tema de liderazgo es motivo de muchos debates, muchos dirán que es un tema de moda, pero creo que mas allá del “Boom” actual que pueda tener, es fundamental en cualquier ámbito social al cual se aplique. Vemos que de los lideres se espera siempre lo mejor en cualquier ámbito de acción humana, atribuyendo éxitos, triunfos, logros virtuosos, etc,(al buen papel que desempeña el líder); pero los fracasos e intentos fallidos siempre se obvian y se argumentan excusas que los justifiquen. Algo que menciona Piñango en este articulo y me pareció totalmente cierto, es que la atribución de liderazgo se le da a aquellos que según el imaginario social lograron actos virtuosos, como es el caso de Bolívar, Gandhy, etc Pero se obvian casos como el de Pinochet, Hitler, Castro, etc por el simple hecho que dichos liderazgos No virtuosos deberán ser excluidos del concepto de líder pues con sus “acciones” dañarían o empañarían la esencia de lo que se cree como “líder, o liderazgo como conjunto”. Vemos que esta aseveración obvia totalmente las consecuencias y repercusiones que pueden ejecutar dichos personajes en la sociedad, casos como Hitler o castro, muestran que el Papel del líder no solo puede influir positivamente en una sociedad u organización, sino que por el contrario pueden tener repercusión negativa en esta, tanto así que dependiendo la fuerza de liderazgo que tengan los individuos, peores serán las consecuencias del liderazgo negativo (esto se fundamenta en que ningún liderazgo per se garantiza efectos positivos, ni siquiera cuando los líderes tienen las más valiosas intenciones). Algo que se menciono anteriormente y que me parece acertado, es que para que sean mas efectivos los triunfos y éxitos de una sociedad u organización, debe haber una simbiosis Líder-seguidores, pues para el éxito de esta relación, no solo juega un papel importante el liderazgo, sino el rol importante de los seguidores, ya que si no hay un buen desempeño de estos, los intentos de acción del líder se verán limitados. Entonces podemos decir, que la existencia de un líder no garantiza el logro de metas ni el bienestar de una sociedad, a pesar del errado paradigma que hoy día se tiene en el mundo político y empresarial que asevera que el esfuerzo individual de unos pocos es determinante para alcanzar las metas de un colectivo.

    Muchos de los debates que se ejecutan hoy en día es si un líder nace o se construye. Los científicos en su afán de darle una lógica razonable a cualquier evento o hecho de su entorno, plantean en recientes investigaciones que las conductas de liderazgos son atribuidos a la genética de los individuos. Mas sin embargo vemos como en la sociedad muchas organizaciones se centran en formar y generar conductas de lo que debería ser un líder en fines específicos. No hay duda, unos cuantos de los rasgos que distinguen a los líderes pueden ser cultivados mediante procesos educativos especialmente diseñados para ello, pero mas sin embargo el error radica en la excesiva confianza en la actuación de los individuos, olvidando lo que ocurre en el grupo, la conducta de los seguidores, debe reconocerse las indispensables virtudes de los seguidores, si se quiere fortalecer un grupo para llevar a cabo una misión, es decir, el liderazgo como fenómeno de grupo como lo indica Piñango. Se debe entonces reafirmar la responsabilidades de los seguidores y evitar el “endiosamiento” de los lideres, pues es tan importante el papel de los seguidores, que dependerá de ellos y sus exigencias en gran medida de las conductas y acciones que tome el líder. Una formación de la colectividad entonces seria mas priorizable que la formación de lideres si queremos mejores resultados en los ámbitos propuestos, aunque el sesgo individualista en el análisis del fenómeno de liderazgo que se presenta hoy en día constituya un obstáculo para que ello ocurra.

    Si nos centramos en Venezuela, vemos que el imaginario de un importante sector de la población se fundamenta en la creencia de que: (haciendo una caricatura:”se necesita un buen líder que salve a la nación”). Este Mesianismo heredado desde la época de la colonia es algo que aun vemos en un grueso importante de la población. En muchos sectores, se observa la exacerbada conducta de suponer los esfuerzos individuales como determinantes para que el colectivo logre las metas anheladas, es decir, una relación irreversible desde el líder hasta los seguidores, mostrando poca valoración a los esfuerzos del colectivo mediante su organización y protagonismo para alcanzar los triunfos que se anhelen. Hoy en algunos sectores sociales y políticos, se tiene la idea vaga de que la sociedad por si sola no puede alcanzar los objetivos propuestos sin la figura de un líder como requisito fundamental, con suposiciones vacías como “ellos no saben, tengo o vamos a enseñarles”. Sobrestiman el importantisimo rol que tiene que desempeñar el colectivo y hacen minusvalía de los esfuerzos pro-activos e innovadores que puedan aportar. No se toma en cuenta que el liderazgo o la acción del líder sera poco exitosa si los grupos son pocos efectivos y carecen de características indispensables para lograr los triunfos. Yo pienso que las relaciones lider-seguidores están reguladas bajo las reglas comunicacionales, es decir, en la comunicación están las figuras del Emisor y receptor de un mensaje. Si los Receptores del mensaje no son lo suficientemente capaz de interpretar el mensaje que les dan el o los emisores, no valdrán los esfuerzos que se realicen de parte del emisor para hacer que el mensaje sea efectivamente recibido, pues los interpretes o receptores del mensaje simplemente no entenderán, implicando un fracaso en los anhelos comunes; “se alejaron tanto que hablan ya lenguajes distintos”, frase del Popol Vuh que nos refleja las posibles consecuencias de lo comentado anteriormente.

    Esta concepción del comportamiento social explica también por qué organizaciones y sociedades enteras han sido víctimas, en uno u otro momento de su historia de la búsqueda obsesiva de figuras como “salvadores”,”mesías” etc, de la(s) persona(s) capaz de salvar un colectivo social, de redimirlo de los males originados por ellos mismos o por un enemigo común. En Venezuela, figuras de esta naturaleza no nos han sido ajenas : el Rey Español,El Taita, El Libertador etc; estos son ejemplos que dan muestra que el mesianismo que hoy vemos en Venezuela no es nuevo, sino una conducta que se ha heredado y ha transcurrido hasta lo que vemos hoy en día en la nación, un centralismo de poder en el presidente de la República; y esto es tan cierto que la denominación “Jefe de Estado” nos muestra que tan arraigado socialmente estamos a un ideario monárquico que aun no hemos superado y se mantiene en muchos actores de la sociedad, tan vigente como lo fue en su momento en la epoca colonial, hoy mediante la búsqueda de un “redentor mesiánico”(Esto nos muestra que en este tema, después de mas de 200 años de historia, aun no ha sido superado, solo ha sido transformado). En este mundo hoy tan globalizado, donde la información esta a flor de piel, “La Sociedad de la información” dirían algunos, vemos como hoy en día hay expresiones y/o rasgos que hacen evidente la adulación o anhelo de que exista “indispensablemente” una figura que ademas de representar a un grupo, se encargue también de organizar y resolver los aquejamientos del colectivo. Expresiones como “aquí falta un líder fuerte”; “Alguien que venga a poner orden”, “alguien que nos saque de esta crisis”, “necesitamos alguien que nos resuelva nuestros problemas” etc dan mucho que pensar, pues muestran una minusvalía del esfuerzo colectivo.

    Frases como las comentadas han sido expresadas a lo largo de la Historia contemporánea Venezolana, se escucharon en el 48 (Época posterior al trienio Adeco), en el 89( con la crisis que se agudizaba política-social y económicamente en el país y el “gran viraje”), a principio de los 90(tras el derrocamiento de CAP) y se agudizo en el transcurso de los 90, dándole importancia a figuras Militaristas como Hugo Chavez y que culmino en el acenso al poder de este a finales de la década, y que hasta hoy en día se mantiene en pleno siglo XXI, a pesar de los importantes avances sociales del mundo, donde vemos que en Venezuela aun se tiene la errada creencia que la figura de liderazgo recae en algo similar a “caudillos”, “un Taita”, e incluso el de figuras como el “Pater Familia” de la época Griega.; como los únicos que pueden resolver nuestra crisis y problemas en cualquier ámbito. Comparto y catalogo como acertada la aseveración de Piñango de que hoy en día muchos de los lideres que se han perfilado principalmente en el ámbito político, les ha costado asumir su retiro y darle apertura a nuevos liderazgos. La no aceptación de un retiro, hace que el liderazgo deje cumplir su verdadero rol, por un rol centrado en la búsqueda y mantenimiento del poder. La diatriba del líder recae en como no “pasar” y buscar la renovación que le permita adaptarse a las nuevas realidades de su entorno, sin caer en modelos pragmáticos.

    1. Hoy en día el tema de liderazgo es motivo de muchos debates, muchos dirán que es un tema de moda, pero creo que mas allá del “Boom” actual que pueda tener, es fundamental en cualquier ámbito social al cual se aplique. Vemos que de los lideres se espera siempre lo mejor en cualquier ámbito de acción humana, atribuyendo éxitos, triunfos, logros virtuosos, etc,(al buen papel que desempeña el líder); pero los fracasos e intentos fallidos siempre se obvian y se argumentan excusas que los justifiquen. Algo que menciona Piñango en este articulo y me pareció totalmente cierto, es que la atribución de liderazgo se le da a aquellos que según el imaginario social lograron actos virtuosos, como es el caso de Bolívar, Gandhy, etc Pero se obvian casos como el de Pinochet, Hitler, Castro, etc por el simple hecho que dichos liderazgos No virtuosos deberán ser excluidos del concepto de líder pues con sus “acciones” dañarían o empañarían la esencia de lo que se cree como “líder, o liderazgo como conjunto”. Vemos que esta aseveración obvia totalmente las consecuencias y repercusiones que pueden ejecutar dichos personajes en la sociedad, casos como Hitler o castro, muestran que el Papel del líder no solo puede influir positivamente en una sociedad u organización, sino que por el contrario pueden tener repercusión negativa en esta, tanto así que dependiendo la fuerza de liderazgo que tengan los individuos, peores serán las consecuencias del liderazgo negativo (esto se fundamenta en que ningún liderazgo per se garantiza efectos positivos, ni siquiera cuando los líderes tienen las más valiosas intenciones). Algo que se menciono anteriormente y que me parece acertado, es que para que sean mas efectivos los triunfos y éxitos de una sociedad u organización, debe haber una simbiosis Líder-seguidores, pues para el éxito de esta relación, no solo juega un papel importante el liderazgo, sino el rol importante de los seguidores, ya que si no hay un buen desempeño de estos, los intentos de acción del líder se verán limitados. Entonces podemos decir, que la existencia de un líder no garantiza el logro de metas ni el bienestar de una sociedad, a pesar del errado paradigma que hoy día se tiene en el mundo político y empresarial que asevera que el esfuerzo individual de unos pocos es determinante para alcanzar las metas de un colectivo.

      Muchos de los debates que se ejecutan hoy en día es si un líder nace o se construye. Los científicos en su afán de darle una lógica razonable a cualquier evento o hecho de su entorno, plantean en recientes investigaciones que las conductas de liderazgos son atribuidos a la genética de los individuos. Mas sin embargo vemos como en la sociedad muchas organizaciones se centran en formar y generar conductas de lo que debería ser un líder en fines específicos. No hay duda, unos cuantos de los rasgos que distinguen a los líderes pueden ser cultivados mediante procesos educativos especialmente diseñados para ello, pero mas sin embargo el error radica en la excesiva confianza en la actuación de los individuos, olvidando lo que ocurre en el grupo, la conducta de los seguidores, debe reconocerse las indispensables virtudes de los seguidores, si se quiere fortalecer un grupo para llevar a cabo una misión, es decir, el liderazgo como fenómeno de grupo como lo indica Piñango. Se debe entonces reafirmar la responsabilidades de los seguidores y evitar el “endiosamiento” de los lideres, pues es tan importante el papel de los seguidores, que dependerá de ellos y sus exigencias en gran medida de las conductas y acciones que tome el líder. Una formación de la colectividad entonces seria mas priorizable que la formación de lideres si queremos mejores resultados en los ámbitos propuestos, aunque el sesgo individualista en el análisis del fenómeno de liderazgo que se presenta hoy en día constituya un obstáculo para que ello ocurra.

      Si nos centramos en Venezuela, vemos que el imaginario de un importante sector de la población se fundamenta en la creencia de que: (haciendo una caricatura:”se necesita un buen líder que salve a la nación”). Este Mesianismo heredado desde la época de la colonia es algo que aun vemos en un grueso importante de la población. En muchos sectores, se observa la exacerbada conducta de suponer los esfuerzos individuales como determinantes para que el colectivo logre las metas anheladas, es decir, una relación irreversible desde el líder hasta los seguidores, mostrando poca valoración a los esfuerzos del colectivo mediante su organización y protagonismo para alcanzar los triunfos que se anhelen. Hoy en algunos sectores sociales y políticos, se tiene la idea vaga de que la sociedad por si sola no puede alcanzar los objetivos propuestos sin la figura de un líder como requisito fundamental, con suposiciones vacías como “ellos no saben, tengo o vamos a enseñarles”. Sobrestiman el importantisimo rol que tiene que desempeñar el colectivo y hacen minusvalía de los esfuerzos pro-activos e innovadores que puedan aportar. No se toma en cuenta que el liderazgo o la acción del líder sera poco exitosa si los grupos son pocos efectivos y carecen de características indispensables para lograr los triunfos. Yo pienso que las relaciones lider-seguidores están reguladas bajo las reglas comunicacionales, es decir, en la comunicación están las figuras del Emisor y receptor de un mensaje. Si los Receptores del mensaje no son lo suficientemente capaz de interpretar el mensaje que les dan el o los emisores, no valdrán los esfuerzos que se realicen de parte del emisor para hacer que el mensaje sea efectivamente recibido, pues los interpretes o receptores del mensaje simplemente no entenderán, implicando un fracaso en los anhelos comunes; “se alejaron tanto que hablan ya lenguajes distintos”, frase del Popol Vuh que nos refleja las posibles consecuencias de lo comentado anteriormente.

      Esta concepción del comportamiento social explica también por qué organizaciones y sociedades enteras han sido víctimas, en uno u otro momento de su historia de la búsqueda obsesiva de figuras como “salvadores”,”mesías” etc, de la(s) persona(s) capaz de salvar un colectivo social, de redimirlo de los males originados por ellos mismos o por un enemigo común. En Venezuela, figuras de esta naturaleza no nos han sido ajenas : el Rey Español,El Taita, El Libertador etc; estos son ejemplos que dan muestra que el mesianismo que hoy vemos en Venezuela no es nuevo, sino una conducta que se ha heredado y ha transcurrido hasta lo que vemos hoy en día en la nación, un centralismo de poder en el presidente de la República; y esto es tan cierto que la denominación “Jefe de Estado” nos muestra que tan arraigado socialmente estamos a un ideario monárquico que aun no hemos superado y se mantiene en muchos actores de la sociedad, tan vigente como lo fue en su momento en la epoca colonial, hoy mediante la búsqueda de un “redentor mesiánico”(Esto nos muestra que en este tema, después de mas de 200 años de historia, aun no ha sido superado, solo ha sido transformado). En este mundo hoy tan globalizado, donde la información esta a flor de piel, “La Sociedad de la información” dirían algunos, vemos como hoy en día hay expresiones y/o rasgos que hacen evidente la adulación o anhelo de que exista “indispensablemente” una figura que ademas de representar a un grupo, se encargue también de organizar y resolver los aquejamientos del colectivo. Expresiones como “aquí falta un líder fuerte”; “Alguien que venga a poner orden”, “alguien que nos saque de esta crisis”, “necesitamos alguien que nos resuelva nuestros problemas” etc dan mucho que pensar, pues muestran una minusvalía del esfuerzo colectivo.

      Frases como las comentadas han sido expresadas a lo largo de la Historia contemporánea Venezolana, se escucharon en el 48 (Época posterior al trienio Adeco), en el 89( con la crisis que se agudizaba política-social y económicamente en el país y el “gran viraje”), a principio de los 90(tras el derrocamiento de CAP) y se agudizo en el transcurso de los 90, dándole importancia a figuras Militaristas como Hugo Chavez y que culmino en el acenso al poder de este a finales de la década, y que hasta hoy en día se mantiene en pleno siglo XXI, a pesar de los importantes avances sociales del mundo, donde vemos que en Venezuela aun se tiene la errada creencia que la figura de liderazgo recae en algo similar a “caudillos”, “un Taita”, e incluso el de figuras como el “Pater Familia” de la época Griega.; como los únicos que pueden resolver nuestra crisis y problemas en cualquier ámbito. Comparto y catalogo como acertada la aseveración de Piñango de que hoy en día muchos de los lideres que se han perfilado principalmente en el ámbito político, les ha costado asumir su retiro y darle apertura a nuevos liderazgos. La no aceptación de un retiro, hace que el liderazgo deje cumplir su verdadero rol, por un rol centrado en la búsqueda y mantenimiento del poder. La diatriba del líder recae en como no “pasar” y buscar la renovación que le permita adaptarse a las nuevas realidades de su entorno, sin caer en modelos pragmáticos

  19. Tratare de darle dos enfoques a mi comentario, en primera instancia me referiré al liderazgo en general, y posteriormente trataré de aterrizar esas ideas al contexto venezolano.

    Uno de los elementos claves que resalta al autor es la relevancia del papel de los seguidores, elemento que en muchos casos se deja fuera de estos talleres de formación de líderes. En mi opinión la formación principal que debe adquirir el líder se resume en tres aspectos, 1) Conocimiento y manejo del contexto en el que se ubica el grupo social que se pretende liderar (histórico y actual). 2) Formación ética y valores orientados a un liderazgo positivo. 3) Relaciones interpersonales y trabajo en equipo. Esta formación puede ser adquirida a través de diversas vías, incluso estos aspectos se deberían ir cultivando a lo largo de la vida del individuo, por lo cual creo que se puede prescindir de un curso orientado al liderazgo, mientras el líder se dedique a trabajar dichos aspectos. Esto no implica entonces que no sea útil, asumo que debe ser una postura general de mis compañeros puesto que todos estamos cursando un diplomado en liderazgo social y político.

    En el caso venezolano, el papel del líder tiene muchas deudas, cuya raíz, en mi opinión, se encuentra en la subestimación histórica del papel de los seguidores, parte del inminente personalismo del que como sociedad hemos sido participes desde los orígenes de la república. Lo dijo Bolívar, lo reiteraron quienes se proclamaron “continuadores” de su legado: “En tanto nuestros compatriotas no adquieran los talentos y virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina” (Obtenido en: Carrera Damas, Bolivarianismo-militarismo como ideología de reemplazo. 2011). Con esta postura se han justificado muchos gobiernos autoritarios, donde “pueblo” es visto como una masa inerte y maleable que debe ser manejada por individuos con cualidades superiores. Incluso la misma democracia en ocasiones cometió este grave error.

    Entonces, desde nuestros orígenes como sociedad el papel de los seguidores ha sido subestimado por los liderazgos personalistas, y salir de ese mal es una tarea compleja pero necesaria para quienes pretendemos liderar el país en una nueva generación. Es aquí donde se hace vital la formación del líder, en pro de abandonar el liderazgo pragmático y paulatinamente el tan arraigado personalismo.

    MRG

  20. El tema del liderazgo cada vez se ha puesto más de moda y con el paso del tiempo ha tomado una mayor relevancia el entendimiento de este paradigma.

    En Venezuela, históricamente hemos tenido grandes “lideres” que han dejado su huella en el país, ya sea para bien lo para mal. Al irnos a la práctica y a la historia nos encontramos con ejemplos de liderazgo indiscutibles, grandes hombre, él libertador, él centauro de los llanos, él caudillo, él militar, él demócrata, él pacificador, él dictador. Cada uno de estos célebres hombres tiene amantes y detractores, pero lo que no se consigue es e o cuestionaminto de dicho liderazgo, sea para bien o para mal.

    Este dilema solo deja claro algo, los lideres son eso, lideres, dependiendo del momento son buenos o malos.

    No podemos hablar de liderazgo sin mencionar a los seguidores, sin estos, los liderez no son nada. Los seguidores son capaces de llevar a sus líderes a los más alto y estos mimos son capaces de hacerlos descender a los más bajo y al olvido.

    La misión de un líder pasa por el escuchar, es por esto que no se puede liderar solo, los grandes lideres tienen equipos de trabajo a la altura de las circunstancias. El trabajo en equipo es clave para la superación de los retos.

    Cuando vemos en el panorama actual venezolano y buscamos un lider un se pueden venir a la mente distintos nombres, pero dependiendo del ámbito cambian: deportistas, políticos, artistas… Pero un nombre y una referencia de la que no podemos escapar es Hugó Chávez, presidente durante 14 años y algo que nadie puede negar, un líder.

  21. Actualmente en nuestro país vemos a los líderes como el mesías, como el oficial de mayor rango que da órdenes, sin embargo, expresando lo nombrado:

    “Tanta importancia se le atribuye a los líderes que si algo sale bien fue gracias a la actuación de algún formidable líder”. Pero más allá de esto, sus bases son pilares fundamentales para que este crezca hasta donde tenga que llegar, la formación del “mesías” suele ser el trabajo de base constante y perseverante, que en una sociedad o comunidad este trabajo debe ser cotidiano. Hoy en día en nuestro país observamos las cantidades de líderes –políticos- que surgen día a día en las comunidades, sean de un bando o de otro. Los medios de comunicaciones son un arma de doble filo para estos, debido a que lo acercan y lo alejan, y se preocupan en la difusión de un mensaje, y de la cantidad de electores que puedan tener, o la segmentación que pueda generar.

    De acuerdo de la conducta de sus bases el líder puede o no ser aprendido, generar humildad o negatividad, ser autocrático o democrático, en fin… las bases de un buen liderazgo son aquellas que se escuchan, se educa, se consultan a la hora de tomas de decisiones y se prepara para servir a una comunidad en específica, oir, generar opiniones y saber “llegar a la gente” –comunicar- son rasgos de vida o muerte para ellos. Los followship son parte de las bases ya que, como lo mencione anteriormente, estas son el piso construido por un grupo de personas que legitiman a una en específica. Y coincido con muchos compañeros que ya han comentado: “Sin seguidores no hay líder” pero depende de ellos del éxito que pueda alcanzar el líder.

    Recordando que todos somos líderes, y que seguimos a otros por iniciativa propia, pero, tenemos la capacidad y la meta de ser líderes que requiere hoy más que nunca nuestro país.

    Vóila!

    Gilber R. Negrín

  22. Luego de leer este artículo me quedan varias reflexiones.

    Primero, considero que la concepción de un líder bueno o malo depende de la sociedad y el tiempo en que se ubique. La educación, el conocimiento histórico y el uso de los medios de comunicación son los que moldean las perspectivas de los individuos y sus criterios de percepción sobre lo que sería un buen líder. El gobierno venezolano, por ejemplo, ha dirigido toda una estrategia muy parecida a 1984 y el “Ministerio de la verdad”. A través del control del sistema educativo público y del Sibci, llevan una campaña de distorsión de la historia a conveniencia, destruyendo a líderes históricos, desde Páez hasta Rómulo Betancourt y reubican a nuevos personajes como líderes a seguir en Venezuela, como el Ché Guevara, históricamente desaprobado por la sociedad por sus acciones.
    Esto demuestra lo difícil de covertirse en un líder distinto a los del oficialismo en Venezuela, y más de ser un líder de todos los venezolanos, cuando la mitad del país ve, y una parte de ella compra, la destrucción de éste a diario en los medios de comunicación, en afiches como “La trilogía del mal” y en los espacios de trabajo estadales.

    La construcción de nuevos líderes que contrarresten estas campañas tiene que ser desde las bases. Los líderes presentes tienen que motivarlos, hacerlos crecer, no entorpecer su camino o evitar su avance por ambiciones personales. Si el pensamiento de los dirigentes se mantiene de esa forma, poco se podrá hacer para lograr los cambios que este país requiere. La dirigencia actual tiene que saber el momento en que tienen que hacerse a un lado y darle la mano a este nuevo liderazgo, que tarde o temprano podrá hacer lo que ellos no pudieron, sea por un “bad timing”, o porque las capacidades que les faltaron para lograr los puestos de poder, sí están presentes en este nuevo liderazgo.

    Dentro de esas capacidades, también incluiría los valores esenciales que deben tener estos líderes y sus equipos de trabajo, como la ética y la sensibilidad social, necesarios que desarrollen y demuestren para lograr que no sólo un 49% de los venezolanos crean en ti, sino toda la población.

    Ser líder no se enseña, pero los criterios para ejercer el liderazgo sí, recalcando otra vez a la historia, como principal herramienta para la toma de decisiones que tendrá que enfrentar cualquiera que quiera ser un dirigente de la actualidad política nacional.

    Jorge Márquez Gaspar

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