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La plata no alcanza para el Metro de Bogotá

El metro de Bogotá resultó ser una obra más costosa de lo que se calculó. Mientras tanto, voces recomiendan que se construya por fases.

La semana pasada el futuro de la movilidad de Bogotá se definía en una mesa. El director de Planeación, Simón Gaviria, y el alcalde capitalino, Gustavo Petro, se reunieron para discutir los proyectos del Plan Nacional de Desarrollo en los que la Nación y el Distrito trabajarían juntos por los próximos cuatro años. El plato fuerte era la primera línea del metro de la capital de la República. Al terminar el encuentro Gaviria dio un reporte agridulce: el Plan mantiene el compromiso con la obra pero hay “escasez” de recursos para financiar los 15 billones de pesos.

La incertidumbre financiera es de tal magnitud que el director del DNP afirmó que “es de vital importancia el componente de revisión del costo del proyecto”. En otras palabras, el abultado costo que los estudios estimaron —que en la práctica paralizaría por años cualquier otra infraestructura de movilidad de Bogotá— es tan solo una base a la que se sumarán costos financieros, imprevistos, sobrecostos y la devaluación. Gaviria confirmó que la Financiera de Desarrollo Nacional, en cabeza de Clemente del Valle, hará en los próximos cuatro meses una “ingeniería de valor” para “encontrar oportunidades de ahorro”.

Aunque Gaviria y Petro enviaron un mensaje de unidad de Nación y Distrito alrededor del proyecto, la sola sugerencia de que el gobierno no terminará aportando el 70 por ciento que le corresponde despertó reclamos. Incluso congresistas de la Unidad Nacional le pidieron a la Casa de Nariño más generosidad con la capital. El problema está en que aún no hay claridad sobre el costo total de la obra para calcular los porcentajes de aportes. Solo después de la estructuración financiera, que se entregará a mitad de año, los bogotanos, la Alcaldía y la Nación conocerán el valor real de la factura del metro.

Lo que dejó claro la reunión del DNP y el Distrito es que los 27 kilómetros de tren subterráneo costarán más de 15 billones de pesos y la plata hoy no alcanza. La discusión financiera no es de poca monta. Un estudio de ProBogotá, iniciativa del sector privado para los temas estratégicos de la capital, confirma que la primera línea podría salir aún más cara. El informe reporta que en la construcción de metros similares los costos subieron a casi el doble de lo originalmente estimado y la demanda real terminó siendo casi la mitad.

Aún con esa cifra base, esta primera línea se tragaría otras inversiones de movilidad que hoy la ciudad necesita con urgencia. Por ejemplo, la troncal del sistema TransMilenio por la avenida Boyacá, que conectaría el occidente capitalino, está estimada en 1,1 billones de pesos mientras que la implementación total del sistema integrado SITP que beneficiará a 3,5 millones de pasajeros costaría 1,4 billones. El hueco financiero creado por un proyecto costoso y que tardará unos seis años en estar listo amenaza paralizar iniciativas que los bogotanos requieren hoy.

Distintas alternativas para que el Distrito financie este faltante ya se están poniendo sobre la mesa. La Alcaldía está considerando los cobros por valorización y las plusvalías por permitir construir hacia arriba en los alrededores de las estaciones. La creación de alianzas público-privadas (APP) también se contempla para costear algunas obras puntuales del proyecto. No obstante, sin el ejercicio financiero detallado de la Financiera de Desarrollo Nacional es difícil diseñar esos instrumentos y evaluar su capacidad para apalancar el déficit actual.

Una de las propuestas para enfrentar ese reto fiscal ha surgido de ProBogotá. Su director, Luis Guillermo Plata, respalda la construcción del metro pero por fases: “Iniciar la red de metro construyendo un primer tramo…, iniciando en Kennedy y terminando cerca de la calle 72”. La etapa sur de la primera línea tendría no solo menor riesgo constructivo por los suelos sino también una mayor demanda de viajes. En los cuatro meses que se demora el estudio financiero, la Nación podría buscar fórmulas para ser más generosa en su aporte, el Distrito, más creativo en sus instrumentos de financiación y los técnicos evaluar alternativas de construcción como las que propone ProBogotá.

Pregunta: En gerencia pública construir proyectos de movilidad es de las cosas mas difíciles de hacer, no solamente en términos financieros sino también en otro tipo de variables que deben ser tomados en cuenta. Pensando en términos de escenarios de largo plazo, aparte del dinero,  – que variables – debería tomar en cuenta el gobierno nacional y local de Bogotá en la construcción del metro de la ciudad? 

 

tomado de Revista Semana: http://www.semana.com/nacion/articulo/la-plata-no-alcanza-el-metro-de-bogota/417125-3#

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Espacio Público y Entorno

Estas dos fotos fueron tomadas en la Redoma de la urbanización La Lagunita hace poco. La redoma es un sitio que no es un parque, ni un sitio de recreación – es solamente un sitio de circulación de automóviles-  Me gustaría que se generará un debate en torno a lo que se observa en ambas fotos alrededor de estas preguntas:

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¿Qué significa reflexivamente para el entorno que personas utilicen espacios que no considerados espacios públicos o recreativos? ¿Qué esta pasando aquí?

y ademas:

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¿Qué retos afronta la gerencia pública cuando en el entorno ocurren situaciones de este tipo y hay una demanda social como está?

São Paulo raciona el agua por la larga sequía y anuncia más limitaciones

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” Wittgenstein

El descenso del suministro por la peor escasez de lluvias en 80 años incluye a la capital, de 12 millones de habitantes

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São Paulo ha comenzado a racionar el agua tras un año de sequía, la peor en los últimos 80 años. El recientemente reelegido gobernador del Estado, Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y la Compañía de Saneamiento Básico (Sabesp), encargada del suministro para la mayor parte de la megalópolis de 12 millones de habitantes y de parte del Estado, admitieron este miércoles por primera vez el hecho de que llega menos agua a los hogares (la presión ha disminuido), admitieron que la situación es crítica y pronosticaron que va a agravarse.

Hasta ahora, y a pesar de que centenares de vecinos relataban cortes de agua desde meses atrás, la estrategia del Gobierno era negar rotundamente que existieran restricciones. “No falta agua. No va a faltar agua en São Paulo”, afirmaba Alckmin en octubre, en plena campaña electoral. Alckmin, opositor del partido de Dilma Rousseff, logró por amplia mayoría su cuarto mandato como gobernador. Mientras, el recientemente elegido presidente de Sabesp, Jerson Kelman, que afirma que busca traer más transparencia a la gestión de la compañía público-privada, asegura que si la situación sigue así, además del descenso de presión, se producirán cortes de agua en días alternos: “Puede llegarse a eso. Esperemos que no”.

Las autoridades nunca hasta ahora habían reconocido que las tuberías de São Paulo van con menos presión, lo que, en la práctica, se traduce en dejar a grifos de miles de personas sin agua durante horas. Kelman no sólo lo reconoció finalmente esta semana, sino que también anunció que es probable que el tiempo de esta reducción de presión —que no especificó— se está ampliando, con lo que más personas se quedarán en breve sin agua y durante más tiempo. “Tenemos que estar preparados para lo peor”, dijo.

Lo peor vendrá determinado por las lluvias, pero se teme que el Sistema Cantareira, un conjunto de presas que abastece a la ciudad y a 67 municipios de la región, llegue a secarse completamente. Hasta ahora, este racionamiento encubierto se justificaba como “trabajos de manutención”. Pero, de hecho, esta reducción de presión (y de caudal) afecta, según diversos especialistas, a más de 1.200 barrios en 37 ciudades diferentes del Estado, incluyendo la capital.

En la avenida de Ipiranga, en el centro de la ciudad, algunas administraciones de comunidades de vecinos informan de las restricciones de agua. “Comunicamos a todos los moradores que el racionamiento de agua efectuado por la Sabesp es de 18.00 a 7.00 horas. Como consecuencia de este racionamiento, la presión de agua no es suficiente para llenar las reservas”, puede leerse en un cartel.

Las restricciones llegan después de una decisión judicial que deja sin efecto las multas a los clientes que excedieran el 20% de su consumo medio de agua. La jueza no se mostraba en desacuerdo con la medida, que solo llegó tras las elecciones, pero exigía al gobernador que para poder multar a los ciudadanos declarase oficialmente y mediante un decreto la situación de racionamiento que vive el Estado.

A pesar de las intensas tormentas de verano, propias de un clima tropical, el volumen de cinco de las seis reservas del Estado sigue disminuyendo, debido a que el agua no cae en las zonas altas del sistema de presas. El presidente de Sabesp ha pedido a los ciudadanos que recen para que São Pedro, el patrón de la lluvia, tenga algo más de puntería a la hora de dirigir las precipitaciones.

Hola a todos – en este artículo se puede ver el entorno desde distintos puntos de vista. En este caso me interesa que reflexionemos sobre el lenguaje que utilizan los voceros del gobierno, así como especialistas del tema. ¿Qué opinan de sus declaraciones? ¿Qué opinan del lenguaje que utilizan? ¿Pensando en el entorno y en un posible mapa de actores – quienes serían claves en orientar/sensibilizar a la población en torno a este problema a corto y mediano plazo? 

Salvar la Patata

Salvar la patata

Cinco comunidades andinas usan conocimientos ancestrales y científicos para proteger más de 1.300 variedades de papa de las plagas y el cambio climático

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JACQUELINE FOWKS Cusco (Perú) 13 ENE 2015 – 19:23 CET9

Felícitas, una de las mujeres que siembra papa en su huerto en la comunidad Amaru. Uno de las consecuencias del cambio climático es que los hombres empiezan a procurar trabajos adicionales a la agricultura y las mujeres asumen más responsabilidades en las tareas de la tierra, además de las domésticas. / JACQUELINE FOWKS

A las siete menos cuarto de la mañana, Martha –con su bebé en la espalda– y su hermano menor Josué deben sacar al toro Anselmo del establo de unos vecinos y llevarlo al suyo para alimentarlo. “Era gordo pero ha bajado de peso porque no había pasto: es que no llegaba la lluvia”, explica la joven mamá, aludiendo a lo impredecible del clima, uno de los efectos más comunes del cambio climático en el mundo. Su comunidad, Amaru, es una de las cinco de Cusco, en la sierra sur de Perú, que forman parte del Parque de la Papa, donde campesinos trabajan con científicos para prevenir y afrontar los daños en los cultivos de más de 1.300 variedades del tubérculo.

Para entrar al invernadero, donde preservan y cultivan más de 1.000 variedades de papa, es necesario desinfectarse con alcohol y limpiar los zapatos en cal. / JACQUELINE FOWKS

El Parque de la Papa abarca 9.200 hectáreas entre los 3.200 y 5.000 metros sobre el nivel del mar y protege la mayor cantidad de variedades de papa nativa en el mundo. Unas 6.200 personas viven en ese espacio y cultivan en tres pisos ecológicos: el bajo, medio y alto. La papa, que crecía en el medio, a 3.800 metros se ha movido a los 4.000 buscando el frío: el calentamiento de la tierra ha generado ese desplazamiento y nuevas plagas, entre otros perjuicios.

“Hace dos años hacemos reuniones y talleres de conservación de la papa nativa (no híbrida) y para contrarrestar el cambio climático”, explica Walter Quispe Huillca, uno de los campesinos y técnicos bilingües (quechua-español) del Parque de la Papa. “El calentamiento de la tierra nos ha afectado mucho porque hay nuevas enfermedades y plagas que controlamos tradicionalmente. Aquí dejamos descansar la tierra siete años porque los virus sobreviven debajo de la tierra: todas las comunidades tienen ese sistema de rotación del terreno”, añade. Quispe explica que han hecho varios experimentos, con el apoyo del Centro Internacional de la Papa y la ONG Andes, y han descubierto que al colocar yeso donde siembran el tubérculo, crecen menos gorgojos o ninguno.

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“La pachamama tiene fiebre, pero estos trabajos los hacemos para la futura generación”

“Sembramos 15 variedades entre los 3.700 y 4.515 metros y las parcelas más bajas ya no eran aptas, aparecieron gorgojos, rancha negra y verruga de la papa. Cinco variedades las sembramos con yeso —que aumenta el calcio del tubérculo— o con guano (excremento) de corral, y resistieron más la sequía y las enfermedades”, describe el técnico.

“En el transecto de la siembra a 4.100 metros de altura hallamos 62 gorgojos con unas trampas tradicionales para capturar, a 4.250 metros dos gorgojos y en el de 4.350 metros de altura ningún gorgojo. Pero en el de 4.450 la papa fue muy afectada por la helada, no es apto para sembrar”, precisa. “Nuestra preocupación es que la papa nativa está subiendo y vemos que las variedades tienen que resistir las inundaciones, granizo, heladas y fuertes lluvias. Es un laboratorio vivo de cambio climático en el campo”, continúa Walter Quispe.

Los técnicos y comuneros del Parque de la Papa participan en un estudio de IIED (International Institute for Envrironment and Development) para registrar los efectos del cambio climático en la agricultura y otras actividades. En un taller, revisan y adaptan el cuestionario de una encuesta aplicada en la Polinesia Francesa. Ellos luego la aplicarán en cinco comunidades de las alturas de Cusco. / JACQUELINE FOWKS

Martha comenta que cuando van a las partes altas a sembrar tienen que llevar su almuerzo: “Son como dos horas de camino de ida, tenemos que salir muy temprano”. Mientras muestra una construcción prehispánica de piedra, relata que eso es de los antiguos, “del tiempo en que no caía el sol”. La joven de Amaru ha estado preparando la tierra para plantar unas legumbres, pero, con la interrupción de otras tareas, el sol ya se ha hecho intenso a las diez de la mañana y su madre, Felícitas, le indica en quechua, que ya no se puede. “Va a quemar las plantas si sembramos ahora, tendrá que ser en la tarde”, traduce Martha.

La semilla botánica y la cámara fría

En el invernadero de la comunidad de Paruparu los papa arariwa(guardianes, en quechua) reproducen y guardan cientos de variedades en tubérculos y semillas. “Además de las 778 variedades de colecta local, tenemos 410 que hemos repatriado del Centro Internacional de la Papa, y 56 que vienen de Ayacucho (departamento colindante a Cusco)”, precisa el comunero y técnico Pedro Condori.

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En décadas pasadas, el Centro Internacional de la Papa recogió muestras sin autorización de la población local y en 2008 las comunidades del Parque de la Papa hicieron un convenio para que se las devuelvan. “Llegaron en tubitos in vitro. Hemos hecho trasplante. Nos faltaba conocer del trabajo en invernadero: todo eso hemos aprendido”, agrega Condori. El técnico comenta otra consecuencia del cambio climático que los afecta: “La siembra tardía o adelantada”.

Variedades nativas del Parque de la Papa en la comunidad de Paruparu. /JACQUELINE FOWKS

El vecino Adrián Chipa asegura que siguen usando herramientas tradicionales fáciles de cargar porque en esos caminos no es posible subir con vehículo: “La Pachamama tiene fiebre, pero estos trabajos los hacemos para la futura generación”.

El distrito de Pisac, donde se encuentran las cinco comunidades del Parque de la Papa sufrió el primer desastre climático asociado al calentamiento global en 2010, un puente quedó dañado después delluvias torrenciales e inundaciones. El relato se repite en los testimonios de los encargados del Parque de la Papa.

Sin embargo, una de las novedades que los arariwas revelan con más entusiasmo es que ahora cuentan con semillas botánicas. “Antes veíamos estas bayas y no les dábamos importancia, pero cada pepita que contiene es una planta”, cuenta Nazario Quispe al sacarlas de un sobre de manila pequeño, mientras otro de sus compañeros enseña las bayas. Ya cuentan con semillas para 362 variedades de papa.

En otra comunidad, en Pampallacta, al comunero Lino Mamani lo llaman guardián de las papas nativas porque está a cargo de la cámara fría que protege del calor las semillas y los tubérculos para plantar. Es una casa construida con barro, madera y techo de paja. En los anaqueles de madera guardan los tubérculos en bolsas de papel, y el piso ha sido diseñado con desniveles que acumulan bolsones de agua para enfríar el lugar. Refiere que ahora los tubérculos pueden almacenarse allí de diez meses a un año, antes duraban unos cuatro meses, y las semillas botánicas de diez a 20 años.

En uno de los eventos paralelos de la Cumbre del Clima en Lima, COP20, a inicios de diciembre, uno de los técnicos del Parque de la Papa presentó en quechua los resultados de esta experiencia, junto con científicos de Bolivia, Vietnam y Filipinas, quienes mencionaron efectos similares a los que viven en Cusco, en la agricultura y la soberanía alimentaria de esos países.

Los encargados del Parque de la Papa ya han entregado casi 200 variedades del tubérculo a campesinos de otra provincia de Cusco que lo solicitaron: “No les vendemos, es parte del ayni (colaboración, en quechua). Cuando necesitemos, si algo pasa aquí, ellos las tendrán y nos podrán devolver”.

¿Pensando en la metodología STEEPLE que aprendimos en la clase pasada – que factores son importantes a considerar dentro de estas 5 comunidades andinas  para entender mejor el entorno de la iniciativa que tienen? 

¿Una rueda de agua? ¡Cómo no se le ocurrió a nadie antes!

De prosperar, se acabaría la imagen de mujeres y niños cargando con el agua a la cabeza. Este invento permite empujar 50 litros, ahorrando tiempo y problemas de salud

Parecería que en el transporte de agua estaba todo inventado, desde los acueductos romanos hasta la domótica más sofisticada. Pero no es así. Todavía, una de cada seis personas en el mundo utiliza un 25% de su tiempo diario en acarrear cubos de 20 litros en la cabeza, recorriendo una media de ocho kilómetros. Cualquier cosa que de forma simple mejore este proceso en tiempo, salud o comodidad es un gran invento que, desde mi punto de vista, se convierte en un bien para la Humanidad.

Esto es lo que intenta conseguirWello con su WaterWheel, la rueda que permite a cualquiera empujar agua en vez de transportarla en la cabeza en recipientes.

Los creadores estiman que puede ahorrar hasta 35 horas a la semana en el transporte de agua a la vez que impedir los problemas físicos —dolores de espalda, de cabeza e incluso problemas en el parto— derivados de cargarla todos los días. Libera un tiempo precioso —¡35 horas a la semana!— que permite a las niñas ir a la escuela y a las mujeres realizar trabajos generadores de ingresos para mejorar las finanzas familiares.

Ha ocurrido, además, un efecto inesperado: el invento ha conseguido una popularidad sin precedentes entre los hombres que ven la rueda de agua como un utensilio de trabajo. Ir a recoger agua ya no es un trabajo “femenino”, en sentido peyorativo, sino que requiere el uso de una herramienta. Según Cynthia Koenig, fundadora de Wello y emprendedora social de Nueva York, a los hombres les encanta usarla, por lo que las mujeres se pueden dedicar a hacer otras cosas. O se reparten la labor y él la utiliza cuatro días a la semana y ella dos. Esto ha reducido significativamente la carga de las mujeres”. Además de haber dignificado este trabajo, añado.

A pesar de lo sencilla que puede parecer la rueda, Wellowater todavía se encuentra en la primera fase de desarrollo. Se ha estado probando un piloto del producto en comunidades rurales de India, dónde han realizado más de 1.500 entrevistas con posibles clientes.

Como para cualquier empresa, por muy buena que sea la idea, todavía le queda un largo camino para convertirse en una empresa social rentable. De momento, está siguiendo los pasos necesarios para que sea un éxito.

WaterWheel cubre una clara necesidad de las personas más pobres mejorando su vida. Según la OMS, mil millones de personas viven, al menos, a una milla de una fuente de agua potable. Cada día se pasan 200 millones de horas recogiendo agua en el mundo, siendo las mujeres las que invierten un 25% de su día haciéndolo de una manera, además, perjudicial para la salud. El invento puede ahorrar hasta 35 horas a la semana en el transporte de agua y evitar muchas dolencias

Por tanto, el producto cubre una necesidad mejor que las alternativas existentes, pues permite transportar 50 litros de una vez, entre tres ycinco veces más que con los métodos tradicionales. Se hace de forma higiénica, con un tapón diseñado para que el agua no se vuelva a contaminar a la hora de usarla. La estrategia más segura para reducir la diarrea, según la OMS.

Hay que añadir que se ha diseñado con la colaboración de los usuarios con plástico de alta calidad y seguro para el uso humano, capaz de resistir al terreno más agreste. En este proceso, de la rueda que inicialmente idearon, de 100 litros, han pasado a la actual, de 50, mucho más fácil de manejar. La forma, además, recuerda al matka(recipiente habitual para recoger agua en India) y que significa “agua limpia”.

Por supuesto, el hecho de que sea asequible está en las prioridades de la empresa. En este momento, Wellowater tiene un precio de entre 20 y 30 dólares, con producción local en India. Es, todavía, un coste elevado para los más empobrecidos, pero que desde mi punto de vista se podrá abaratar al llegar a cierta escala. Y sería importante poder financiar la compra del producto con un programa de microcréditos asociado.

Los clientes dirán si es una buen idea.

María López Escorial es profesora en el Instituto de Empresa desde 2002 y consultora independiente especializada en mercados de la base de la pirámide y soluciones empresariales para combatir la pobreza.

“Pueblo y economía” por Alejandro Moreno

Durante quince años, nuestros revolucionarios, desde el poder por todos los medios, le han dicho al pueblo lo que sería el socialismo. Sin embargo, las respuestas que ese mismo pueblo da cuando se le pregunta por lo que para él significa el término de socialismo, son reveladoras: solidaridad, ayuda mutua, justicia para todos, que todos podamos vivir bien, convivencia fraterna, seguridad… Todas en plena coherencia con el mundo-de-vida relacional que constituye su identidad profunda, la idiosincrasia del ser-de-convivencia en el que consiste su humanidad. Esos valores son el fundamento sobre el cual desea construir su futuro, la vida de cada cual y su manera de vivir juntos. No aparecen para nada términos como: capital, propiedad, economía…

La sociedad venezolana actual, se encuentra atrapada entre las posturas de las élites de uno y otro bando las cuales en muchas cosas se contraponen pero coinciden en una central. Para ambas el fundamento de toda la vida humana personal y social es la economía, la propiedad, el capital y su manejo. De cómo se estructure y se gestione este fundamento dependerá eso que el pueblo valora y que para ambas orientaciones no habrá de ser sino el resultado que algún día nunca precisado se obtendrá. Lo que se toma como fundamento es lo que se valora sobre y por encima de todo lo demás. Fundamento es valor supremo. Así, pues, entre pueblo y élites es evidente la contradicción de valores. Estas los tienen invertidos.

Para la tendencia revolucionaria, la clave de todo está en la economía y en el régimen de propiedad por aquello de que “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual”. Ya lo dijo Marx. Dentro de esta lógica, la vida de los hombres en una sociedad se debe regir por la unión estricta de toda la “producción de la vida material” con el poder absolutamente centralizado único capaz de ordenarla racionalmente. La historia nos ha demostrado que en ninguno de los muchos experimentos socialistas de este tipo producidos en el mundo, se han obtenido los bienes que el pueblo venezolano valora como fundamentales.

Para la tendencia contraria, la economía funciona y puede producir bienestar sólo si la propiedad y producción de los bienes materiales se deja a la decisión de las personas individuales que compiten entre sí libremente. El poder político ha de actuar sólo como regulador para asegurar esa libertad y su buen funcionamiento. Los valores que el pueblo venezolano aprecia se darán por añadidura. También aquí siglos de historia humana han demostrado que en semejante régimen económico se han producido los peores males para la gran mayoría de la gente y nunca los bienes prometidos y anunciados.

Hay que reconocer que hoy algunas élites están conscientes de que una y otra postura tiene que abandonar las rigideces de las convicciones. En el campo revolucionario todos los experimentos de cambio interno han acabado integrándose de hecho, aunque quizás no de discurso, en la postura contraria. Los que en esta última se han producido han logrado en algunos países el llamado estado del bienestar en cuyo seno la mayoría de la gente, no todos, han podido tener por lo menos en parte, una vida mejor, pero en momentos de crisis la dureza de la economía se vuelve a imponer.

Ni la una ni la otra son del pueblo sino de élites “ilustradas”. No existe una tercera.

¿Surgirá una postura que ponga como fundamento real, y no sólo de palabra, los valores del pueblo y que sobre ellos construya lo demás incluyendo economía y propiedad? No una tercera vía, sino otra vía. “Inventen”, pidió ya Paulo VI a los dirigentes de la sociedad.

LIDERAZGO, LÍDERES Y SEGUIDORES

LIDERAZGO, LÍDERES Y SEGUIDORES

RAMÓN PIÑANGO.

Debates IESA (2010)

 

Cuando un tema se convierte en objeto del manoseo colectivo es necesario analizarlo con serenidad, con pleno sentido crítico, hasta con sentido del humor. El liderazgo es uno de esos temas del que todos hablamos con aburrida frecuencia y que, por su innegable importancia, merece ese tipo de análisis. Es necesario añadir unos granos de sal a la cháchara sobre el liderazgo, con la intención (¿aviesa?) de mermar en algo la ligereza comercial de los gurúes y los bestsellers.

 

¿SON TAN BUENOS LOS LÍDERES COMO LOS PINTAN?

De los líderes se espera lo mejor en prácticamente todos los ámbitos de la acción humana: la política, el mundo empresarial, las artes, los deportes, las ciencias, la religión… Tanta importancia se atribuye a los líderes que si algo sale bien —se triunfa en una guerra, se conquista un mercado, o se gana un campeonato de fútbol— fue gracias a la actuación de algún formidable líder. Pero, ¿se atribuyen también a los líderes las responsabilidades por los fracasos? Sí, pero no tanto. Hoy, cuando se utilizan expresiones como “fuerte liderazgo”, “sólido liderazgo, “gran liderazgo”, se evocan acciones con resultados muy positivos, realizadas por hombres virtuosos. De esta manera, como ejemplos de grandes líderes se menciona a Julio César, Carlomagno, el Cid, Napoleón, Bolívar, Gandhi, Churchill, Kennedy. Pocas veces, si alguna, se habla de Atila, César Borgia, Hitler, Mussolini, Franco, Castro o Pinochet en una clase sobre liderazgo. Pareciera que referirse a personas como éstas empaña el hermoso tema del liderazgo; así que mejor es olvidarse de ellas.

 

Está claro, entonces, que el liderazgo puede tener consecuencias negativas para una sociedad o una organización. Es más, esas consecuencias negativas pueden ser particularmente perversas, mientras mayor sea la fuerza de los líderes. ¿Quiere ello decir que el liderazgo puede ser peligroso? Sin duda. El liderazgo per se no garantiza efectos positivos, ni siquiera cuando los líderes tienen las más encomiables intenciones.

 

SE DESDIBUJA AL GRUPO PARA QUE BRILLE EL LÍDER

¿Por qué tanto revuelo con los líderes si su existencia no puede asegurar el logro de las metas ni el bienestar de una sociedad? Fundamentalmente, por una razón: en el mundo político y el empresarial campea a sus anchas la creencia —el paradigma, dirían algunos— de que el esfuerzo individual de unos pocos es determinante para alcanzar las metas de un colectivo. Esta creencia, basada en el hecho innegable de que los líderes sí contribuyen a alcanzar las metas de un grupo, ha llevado a exagerar en extremo la importancia del esfuerzo individual, al mismo tiempo que se desdibuja el peso de la acción de muchas personas. Esta concepción del comportamiento social explica también por qué organizaciones y sociedades enteras han sido víctimas, en uno u otro momento de su historia, de la búsqueda obsesiva de salvadores, de la persona capaz de salvar un colectivo social, de redimirlo de los males engendrados por ellos mismos o por un enemigo común. Esa búsqueda, a veces desesperada, paraliza al grupo que espera al líder como quien espera al Mesías, inconsciente de que ese líder poco podrá hacer si el grupo carece de ciertas virtudes. Tan negativo puede ser el endiosamiento de los líderes.

 

EL LIDERAZGO ES, ANTE TODO, UN FENÓMENO DE GRUPO

Tal manera —simplista— de entender el papel de los líderes en las sociedades y sus organizaciones contradice lo que han demostrado los estudios más serios: el liderazgo es un fenómeno de grupo. Del grupo, de las características de quienes lo integran, de su cultura, de su historia y de la historia personal de sus integrantes dependerá el surgimiento de algunas personas, y no otras, como líderes. De todos esos elementos dependerán también (1) las posibilidades de éxito de los líderes y (2) sus modos de actuar. ¿Serán autoritarios o democráticos? ¿Escucharán o no? ¿Tolerarán las discrepancias? ¿Estarán dispuestos a ceder su poder si las circunstancias así lo recomiendan?

 

En la naturaleza situacional del liderazgo se encuentra gran parte de la explicación de por qué se “queman” los líderes. Ciertamente, un líder puede cansarse, puede entrar en una etapa de su vida en la cual no se siente motivado para dirigir, la pasión de un gran amor puede requerir todas sus fuerzas. Pero lo que usualmente “quema” a un líder, en el sentido de perder su capacidad para conducir a otros, es un cambio en el grupo. Este puede tener nuevas necesidades y expectativas diferentes, puede requerir otro lenguaje y el líder de antes ya no puede responder a las nuevas exigencias. Los líderes no se queman ni se gastan, pasan. Eso le ocurrió a de Gaulle en 1968, a pesar de haber sido aclamado como salvador de Francia pocos años antes, y a Rómulo Betancourt quién no pudo detener el deterioro moral del partido que fundó y del cual fue su indiscutible líder por muchos años. Ni de Gaulle ni Betancourt se quemaron, simplemente pasaron.

 

¿SE PUEDE ENSEÑAR EL LIDERAZGO?

Ante la fuerza que se le atribuye a los líderes es inevitable que se hayan desarrollado los más variados esfuerzos para inculcar en las personas las virtudes atribuidas a los líderes: capacidad para comunicar, aprender de la experiencia, tomar decisiones, integrar esfuerzos, etc., etc. Conferencias sobre ética, dinámicas de grupo, experiencias de supervivencia, son algunas de las actividades que integran el menú de ofertas para la formación de líderes. No hay duda, unos cuantos de los rasgos que distinguen a los líderes pueden ser cultivados mediante procesos educativos especialmente diseñados para ello.

 

De acuerdo con los modelos normativos actuales es posible identificar rasgos que un buen líder debe tener; por ejemplo, que sepa comunicarse, que escuche, que tolere y hasta propicie la crítica, que integre voluntades y movilice recursos, que sea capaz de reconocer errores para rectificar a tiempo y diseñar actividades que cultiven tales virtudes. Sin embargo, no puede afirmarse que el éxito esté garantizado, porque no hay curso, seminario o experiencia que pueda captar la vastísima variedad de situaciones que un líder puede enfrentar, ni lo qué determinará que un colectivo social pueda reconocer a alguien como su líder. Es desorientador intentar formar líderes sin hablar del contexto en que han de desenvolverse.

 

EL PAPEL DE LOS SEGUIDORES

El error fundamental de quienes creen que es tarea relativamente sencilla formar personas para liderar grupos, organizaciones o cualquier otro colectivo, con el fin de alcanzar determinados objetivos, radica en la excesiva confianza en la actuación de los individuos, olvidando lo que ocurre en el grupo, la conducta de los seguidores. La eficacia del liderazgo depende, en gran medida, de la conducta del grupo en el cual actúa. Así como puede hablarse de las necesarias virtudes de los líderes, deben reconocerse las indispensables virtudes de los seguidores, si se quiere fortalecer un grupo para llevar a cabo una misión: hacer la guerra, gobernar efectivamente o generar ganancias para los accionistas de una empresa. Como la conducta de los líderes depende, en gran parte, de la conducta de sus seguidores, es conveniente insistir en que el liderazgo es un fenómeno de grupo, en el cual individuos con roles o en posiciones de dirección pueden movilizar eficazmente recursos para alcanzar objetivos compartidos por un colectivo social. De esta manera nos protegemos del endiosamiento de los líderes y ponemos de relieve la responsabilidad de los seguidores. Los seguidores son esenciales para que exista un buen liderazgo, porque pueden exigir un comportamiento específico a quienes los dirigen; por ejemplo, actuar acuerdo con valores, tolerar posiciones divergentes y prestar verdadera atención a los pareceres contrarios. Por eso es preciso asignar prioridad a la formación de los liderados. Puede argumentarse que esta formación es más importante que la formación de los mismos líderes, entre otras cosas porque de seguidores que hagan exigencias como las señaladas pueden surgir excelentes líderes.

Poca consideración se ha dado a la actuación de los seguidores en la mayoría de los programas de formación de líderes. En esos programas no se trata la relación de los seguidores con quienes ocupan posiciones de liderazgo.

 

De lo que podría llamarse “seguidazgo” —horrorosa traducción de followship— deberíamos ocuparnos si queremos tener mejores empresas, entes públicos, sindicatos, partidos políticos u otros tipos de organizaciones. Pero el sesgo individualista en el análisis del fenómeno de liderazgo constituye un formidable obstáculo para que ello ocurra. Tanta energía se ha dedicado a endiosar los líderes que mucho trabajo costará ponerlos en su justo lugar en el quehacer humano. Aunque sea difícil, por el bien de las sociedades y sus organizaciones, vale la pena hacerlo.

La fórmula de Arthur Benjamin para cambiar la enseñanza de las matemáticas

Miren este vídeo…es muy corto, apenas 3 minutos. No va a cambiar sus vidas pero sí dejará en el aire una importante pregunta: ¿Cómo aprendemos? y ¿Que aprendemos?

¿Si esta política pública en Venezuela se implementará durante 10 años cuales creen que serían los escenarios posibles?

1. ¿Cuál sería el escenario más positivo que se les ocurre?
2. ¿Cuál sería el escenario mas negativo que se les ocurre?

¿Cómo podríamos medir el avance de esta política pública. Me pueden decir 5 indicadores de medición que se le ocurran?

Nota si no pueden ver el vídeo en la pagina – esta es la dirección web http://www.ted.com/talks/arthur_benjamin_s_formula_for_changing_math_education.html  – debería tener subtitulos en español!

¿Cuál es el mejor país para ser mujer?

Durante cinco años consecutivos, Islandia ha sido calificada como el país con la menor disparidad de género del mundo por el Foro Económico Mundial.

Esto significa que Islandia es la nación en la que las mujeres disfrutan del acceso más equitativo a la educación y al cuidado de la salud. También tienen la mayor probabilidad de participar plenamente en la vida política y económica del país.

Junto a Islandia, en la parte superior de la lista están sus vecinos nórdicos Finlandia, Noruega y Suecia en “The Global Gender Gap Report” de 2013.

En conjunto, la disparidad de género se redujo ligeramente en todo el planeta en 2013, ya que 86 de los 136 países estudiados, que representan más del 93% de la población mundial, mostraron mejoras. Pero “el cambio es definitivamente lento”, dice una de las autoras del reporte, Saadia Zahidi.

Para averiguar cuál es la situación de los países en general, y en áreas clave de la vida cotidiana como salud, educación, empleo y política, explore los siguientes mapas.

Este artículo se colocó en la pagina web de la BBC Mundo hace poco.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/10/131025_vj_grafico_disparidad_de_genero_100_mujeres.shtml

Me gustaría que entrarán en el artículo y vieran un poco la data. Fijensé que en análisis de entorno es importante no solamente tener la información sino saber leerla. En este sentido viendo el reportaje y la data me gustaría que comentarán lo siguiente:

  1. ¿Qué opinan de la fuente de los datos? ¿Es fiable?
  2. ¿Qué opinan de la presentación de los datos en el artículo? Es representativo? ¿Qué le falta?
  3. Si ustedes fueran a hacer un estudio similar en Venezuela – ¿Qué harían? Cuales serían sus fuentes?¿Qué tipo de estudios harían?

El divorcio entre ley, moral y cultura – una entrevista a Antana Mockus

El divorcio entre ley, moral y cultura – una entrevista a Antana Mockus

Todos conocemos a Antana Mockus – el ex alcalde de Bógota en los noventa. Muchos de nosotros seguimos con cuidado sus iniciativas de políticas públicas en materia de ciudadanía. La idea de este artículo no es repetir lo que ya sabemos sobre Mockus y sus políticas sino la discusión más profunda que tiene la entrevista y su vinculación cuando nosotros analizamos el entorno que conforma las políticas públicas que deseamos diseñar como gestores públicos. 

En específico me gustaría que abordáramos dos inquietudes:

  1. Mockus parece que hubiera hecho un estudio cultural sobre “Bógota y sus habitantes”. En este sentido su grado de intervención fue a lo largo del círculo de Hofstede. ¿Es posible cambiar las costumbres, normas y valores de los ciudadanos?
  2. En una sociedad del YO (como lo es actualmente la venezolana) ese divorcio entre ley moral y cultura tiene unas implicaciones terribles en nuestra sociedad – ¿Como “logro” Mockus coordinar esfuerzos en este sentido lo que él llamo “la estrategia de cultura ciudadana” ? ¿Qué tiene que ver con análisis de entorno? 

Espero que les gusta la entrevista 

Antana Mockus: “Pongo en primer lugar el respeto mutuo de la vida”

“He llamado divorcio entre ley, moral y cultura” a la falta de congruencia entre la regulación cultural del comportamiento y sus regulaciones moral y jurídica, falta de congruencia que se expresa como violencia, como delincuencia, como corrupción”

TULIO HERNÁNDEZ20 DE OCTUBRE 2013 – 12:01 AM

Antanas Mockus, ex rector de la Universidad Nacional de Colombia, fue alcalde de Bogotá entre 1995 y 1997. Años después la ciudad lo reeligió para un segundo período entre 2001 y 2003. 

Formado en Matemáticas y Filosofía.  Apasionado de la Pedagogía. Impulsor de los programas de cultura ciudadana por los que todavía se recuerda con entusiasmo su gestión. Invitado frecuente en prestigiosas universidades internacionales, se ha dedicado a escribir e investigar sobre, además de cultura ciudadana, la convivencia, la paz y la armonización entre ley, moral y cultura.  
Lo entrevisté en Bogotá cuando el año 2012 llegaba a su fin. Me recibió en su oficina de Corpovisionarios, la fundación que dirige y desde donde ha desarrollado importantes estudios empíricos sobre cultura ciudadana en diversas ciudades latinoamericanas. Aunque ha ejercido cargos públicos y fue candidato a la Presidencia de la República, no tiene los tics de seducción permanente propios de muchos dirigentes políticos latinoamericanos. Medita serenamente lo que va a responder. Se expresa de manera respetuosa con sus interlocutores, tratando de explicar ideas complejas de la manera más sencilla.

No hay nada petulante en su habla. No hace ruido. Cita a Durkheim, Hannah Arendt o Agnes Heller como quien cuenta cosas de un buen vecino. Suele ilustrar sus ideas con ejemplos y con frecuencia cita frases de personas con las que ha compartido su vida. A eso de las tres y media de la tarde del 5 de diciembre, con el resonar típico de un aguacero bogotano como telón de fondo, le informo que he organizado la entrevista en cinco grandes temas y le pregunto si puedo grabar sus respuestas. Responde que si, que está de acuerdo. De inmediato comenzamos.

 
Convivencia, diversidad y cultura de la legalidad

−Luego de leer algunos de sus escritos, tengo la impresión de que detrás de todo el esfuerzo conceptual y práctico que usted ha desarrollado en las últimas dos décadas se encuentra una preocupación fundamental, la preocupación por la convivencia. 

–Sí. Lo curioso es que a veces uno siente la necesidad de agregar un adjetivo para completar la noción de convivencia pues, de lo contrario, puede parecer como una idea muy resignada. Ocurre en algunos idiomas más que en otros. Se dice “convivencia” en español, “coexistencia” en inglés, “cohabitación” en francés. 

Para mí el respeto mutuo de la vida tiene una importancia muy grande y siempre lo pongo en primer lugar. Entonces los críticos saltan y dicen: “Sí, pero no cualquier vida, sino una vida digna”. Por eso en 2010, luego de ocho años usando el lema “La vida es sagrada”, pasamos al más singular y específico de “Tu vida es sagrada“. Pasamos de una abstracción a un hecho concreto. Cada vida es sagrada porque cada muerte es irreversible. 

Pero la convivencia va más allá del mero respeto a la vida de los otros, implica también, de una parte, encontrarle un sentido a la vida propia y, de la otra, vivir con los demás respetando la diversidad de opciones que cada uno ha elegido para darle sentido a su vida. La convivencia trata de que vivamos sin los riesgos de la violencia y aceptando o tolerando la diversidad. Entonces, lo primero es estar vivo. Lo segundo darle un sentido a la vida. Lo tercero respetar los sentidos que los demás le dan a sus vidas.

−¿Convivencia y respeto a la diversidad son inseparables?

–Sí, por supuesto. La convivencia sólo es posible en el marco de la tolerancia y del respeto a la diversidad. La lucha por la convivencia se ha ido transformando en un entusiasmo por la diversidad y por una conciencia creciente de que, bajo algunas condiciones, la diversidad no es un lastre sino una fuente de riqueza humana que puede ser aprovechada de manera fértil y durable.
Cuando la diversidad cultural es simplemente conservada, se convierte en riqueza inexplotada. Es fundamental que al lado de la preservación de las diferencias se desencadene o se acentúe el contacto, el diálogo, el intercambio, la fertilización cruzada.

–Entonces, ¿cuál es la salida? 

–Cada vez más aceptamos que al ser humano le conviene la pluralidad, la pluralidad de lenguas, la pluralidad de religiones. Pero la diversidad también problematiza las identidades. Nos obliga a enfrentar discontinuidades tremendas, procesos migratorios, aprendizaje de lenguas. La diversidad es atractiva pero también cuesta.

En Colombia hay una tensión permanente entre quienes prefieren ver la unidad nacional de la cultura, una cultura que unifique a todos los colombianos, y quienes apuestan por los localismos, por lo regional. Hay que buscar un punto de equilibrio. Una solución bonita es el tema de las Constituciones. Dos venezolanos tienen la misma constitución y ese debe ser su punto en común, en lo demás tienen derecho a ser distintos.

Pluralismo moral y pluralismo cultural no deberían significar relativismo disolvente. Para que no se traduzcan en un “todo vale” se necesita relacionar, de manera nueva, la autorregulación individual y las autorregulaciones colectivas: que otros tengan reglas parcialmente distintas a las mías de ninguna manera significa que yo pueda o deba volverme más laxo con las mías. Si reconozco la validez de otras tradiciones culturales, no por ello he de debilitar mi interés por elaborar e intensificar mi pertenencia a una tradición específica.
Eso es lo que buscamos con las acciones organizadas en torno a la idea de cultura ciudadana, identificar algo de ese piso común, el conjunto de reglas mínimas básicas compartidas que debería permitir disfrutar la diversidad moral y cultural.

Por eso cuando comenzamos con los programas de cultura ciudadana nos pareció importante trabajar para tratar de influir en las transformaciones más cotidianas en la vida común de las personas que tienen que compartir la existencia y responsabilidades en el marco del espacio público de una ciudad. Y así nos dedicamos a promover esas transformaciones que hoy podemos calificar como “pequeñas victorias ciudadanas”.
 
La estrategia de cultura ciudadana

–¿Cómo surgió el concepto de cultura ciudadana? ¿Por qué y desde cuál perspectiva se desarrollan esos programas? 

–El concepto de cultura ciudadana surgió dentro de discusiones sobre cómo deberíamos resolver problemas específicos de gestión pública. Constatamos la necesidad de intervenir sobre ciertos comportamientos de la ciudadanía que, de no ser resueltos, dificultarían la solución de problemas urbanos más amplios. Una política pública de cultura ciudadana es una política que busca transformar comportamientos específicos de la ciudadanía y debe contener un ejercicio de focalización e intervención sistemática en problemáticas que afectan la vida en comunidad.

Los programas de cultura ciudadana que comenzamos a desarrollar entre 1995 y 1997, en mi primera gestión como alcalde de Bogotá, hacían énfasis en la regulación cultural o, para ser más precisos, en la autorregulación. Se buscaba impulsar ante todo la autorregulación interpersonal. Se subrayaba la regulación cultural de las interacciones entre desconocidos en contextos como los del transporte público, el espacio público, los establecimientos públicos y el vecindario, así como la regulación cultural en las interacciones ciudadano-administración, dado que la constitución de lo público depende sustantivamente de la calidad de estas interacciones.

La estrategia de cultura ciudadana se convirtió así en prioridad y columna vertebral del Plan de Desarrollo de la ciudad y para su ejecución definimos cuatro objetivos. Primero, aumentar el cumplimiento de normas de convivencia. Segundo, aumentar la capacidad de unos ciudadanos para llevar a otros al cumplimiento pacífico de esas normas. Tercero, aumentar la capacidad de concertación y de solución pacífica de conflictos entre los ciudadanos. Y, por último, aumentar la capacidad de comunicación de los ciudadanos –capacidad de expresión pero también de interpretación– a través del arte, la cultura, la recreación y el deporte. 

Como lo resumimos en el libro Antípodas de la violencia, de manera esquemática, cultura ciudadana es: gestión de acuerdos sobre un fondo de confianzas y participación + mutua regulación entre ciudadanos + cumplimiento de normas legales, morales y sociales + probidad pública + seguridad por vías constitucionales.

Hay algunos elementos que fueron claves para el éxito del programa: el hecho de que incluyéramos múltiples acciones de educación ciudadana enmarcadas por una filosofía común; el peso de la cooperación interinstitucional y multisectorial, sobre todo en la fase de concepción y en las primeras acciones; y, un elemento absolutamente decisivo, el efecto multiplicador que significó la altísima visibilidad del programa lograda, en buena medida, por la cobertura de los medios masivos de comunicación.

En relación a esto último no hablo de campañas pagadas. Ocurría que las actividades que hacíamos, el uso de técnicas de movilización artística de calle, de esquemas de alto impacto visual y psicológico y, de formas novedosas de comunicación, eran muy atractivas para los medios y, en consecuencia, les concedían un gran espacio sin que tuviésemos que pagar nada. El programa por sí solo generaba acontecimientos mediáticos.

–Es el caso del impacto del uso de mimos en la calles para reorientar las conductas de los infractores de las señales de tránsito….
–Los mimos fueron lo más conocidos por el factor sorpresa que supuso su aparición y, sobre todo, porque servían para explicar muy bien el espíritu del programa: ayudar a los ciudadanos a cumplir las normas a través del buen humor, incitándolos a hacerlo a través de un elemento lúdico, casi festivo y no de la sanción. 

Pero hubo muchas otras acciones que implicaron el juego, la imaginación, los afectos y otros elementos motivacionales como las tarjetas de aprobación por parte de los peatones a los conductores que respetaban los semáforos, o las de condena a quienes no lo hacían. También estuvieron las jornadas de vacunación contra la violencia: las personas hacían sus colas, aceptaban la simulación de que estaban recibiendo una vacuna y se llevaban a sus casas el certificado de haber sido vacunados. Lo importante era sacar a la gente de su rutina, poner a unos a ayudar a otros a mejorar sus conductas pero sin agredirlos ni molestarlos.

–¿Cuáles fueron los costos y cuáles los resultados? 

–En los tres primeros años, de 1995 a 1997, el costo total fue de cerca de 130 millones de dólares, exactamente 3,7 % del presupuesto de inversión para la ciudad. Pero sin duda valió la pena hacerlo. Pasado tanto tiempo, las ejecutorias en materia de cultura ciudadana siguen siendo local y nacionalmente reconocidas como la principal realización de ese gobierno.

Los resultados en el campo de la seguridad fueron, por ejemplo, muy contundentes. Se logró reducir la tasa de homicidios de 82 por cada 100.000 habitantes en 1997 a sólo 35 en el año 2000. Allí influyó una serie de acciones como la Ley Zanahoria que limitaba el horario de funcionamiento de bares y discotecas, así como el expendio de licores, hasta la una de la mañana; el Programa de Desarme, tanto legal como voluntario, que implicó la creación de centros de negociación y capacitación de la policía y logró la entrega voluntaria de más de 1.500 armas. 

Cerca de 45.000 personas participaron en la “vacunación” contra la violencia familiar, actividad que incorporaba muy breves e intensos talleres con el apoyo de psiquiatras y psicólogos. Igual logramos reducir las 1.387 muertes en accidentes de tránsito en 1995, a 834 en el 2000. A este respecto tuvo gran importancia el hecho de que la Policía Metropolitana se encargara del tránsito en la ciudad, medida que también condujo a la erradicación de la costumbre de pagar soborno para evitar las multas de tránsito.

Otros logros fueron la reducción en dos tercios del número de niños quemados con pólvora; el avance notorio en la recuperación y respeto en el uso del espacio público, primero con las ciclovías, luego con plazas y parques; y el ahorro voluntario de agua entre el 11% y 14% por emergencia durante varios meses.

La concordancia entre ley, moral y cultura

Queda claro que no todas las acciones que emprendieron eran de carácter persuasivo y lúdico, también se recurrió a las sanciones y prohibiciones.
–Para que exista convivencia es indispensable el respeto a las reglas, de allí parte el concepto de cultura ciudadana. Por eso comenzamos preguntándonos por qué la gente cumple las normas. Una cosa es cuando una persona las cumple porque tiene una gran admiración por la ley: esa es una regulación de carácter moral. Otra muy distinta cuando lo hace por temor a la sanción y el castigo: esa es la regulación de carácter legal. Y otra sería por hábito, costumbre o por temor al repudio social: esa es la regulación cultural. 

Son tres tipos de mecanismos regulatorios –ley, moral y cultura– que no siempre van juntos, no siempre guardan concordancia. La modernidad tiende a acentuar su divorcio, agudizando la diferenciación entre reglas legales, reglas morales y reglas culturales. 

Entonces podemos partir de la oposición entre dos tipos ideales de sociedad. Aquellas donde lo moralmente válido cabe dentro de lo culturalmente válido lo cual, a su vez, cabe dentro de lo legalmente permitido y aquellas otras donde abundan las incongruencias entre esos tres sistemas de regulación, en donde está instalado un divorcio entre las tres instancias. 

En el primer tipo de sociedades lo importante es que la ley sea reconocida en su legitimidad y acatada de manera prácticamente universal. Hablo de tradiciones con opciones de ética laica inscritas en diversos legados culturales   –Grecia, Roma, Renacimiento, Revolución Francesa– que permiten una convergencia entre la coacción estatal, el control social y la acción de sentimientos morales como la vergüenza o la culpa. Allí, en asuntos básicos como los Derechos Humanos, ley, moral y cultura convergen y se refuerzan mutuamente.

No es así en el caso de Colombia y, en general, de las sociedades con democracias imperfectas, desgarradas o en construcción. En ellas suele suceder lo contrario: hay razones similares para acogerse a reglas distintas y, paradójicamente, una homogeneidad moral relativa sirve de base a la coexistencia de reglas muy diferentes. En estos casos la diversidad cultural y el grado de segmentación social contribuyen a ese divorcio. 

He llamado “divorcio entre ley, moral y cultura” a la falta de congruencia entre la regulación cultural del comportamiento y sus regulaciones moral y jurídica, falta de congruencia que se expresa como violencia, como delincuencia, como corrupción, como ilegitimidad de las instituciones, como debilitamiento del poder de muchas de las tradiciones culturales y como crisis o debilidad de la moral individual.

         Así llegamos a caracterizar la sociedad colombiana por un alto grado de divorcio entre ley, moral y cultura. El ejercicio sistemático de la violencia por fuera de las reglas que definen el monopolio estatal del uso legítimo de ella, o el ejercicio de la corrupción, crecen y se consolidan precisamente porque llegan a ser comportamientos culturalmente aceptados en ciertos contextos. Se toleran así comportamientos claramente ilegales y con frecuencia moralmente censurables.
         Podemos resumirlo así: la convivencia consiste en buena parte en superar el divorcio entre ley, moral y cultura, es decir, superar la aprobación moral y/o cultural de acciones contrarias a la ley y superar la debilidad o carencia de aprobación moral o cultural de las obligaciones legales. La cultura ciudadana es un instrumento para contribuir a superar ese divorcio tratando de hacer que se reconozca, para mejorar, la regulación cultural de la interacción entre desconocidos y entre personas y administración. La regulación cultural y su congruencia con las regulaciones moral y legal ayudan mucho a entender cómo funciona lo sano, lo no violento, lo no corrupto. Legalidad, moralidad y aceptabilidad cultural o social de la acción le pueden interesar.
         De ahí que en el centro de los programas y las acciones de cultura ciudadana esté el objetivo de reducir la justificación moral o cultural de la ilegalidad. Pero hay que tener mucho cuidado con esta interpretación. No se trata de que la ley, la moral y la cultura ordenen exactamente lo mismo, porque eso sería integrismo y sería incompatible con el pluralismo cultural y ético hacia el que avanza la humanidad. A lo que se aspira es que las reglas tengan la suficiente universalidad, coherencia y expresión estética como para lograr suscitar la admiración de personas que tienen marcos morales diferentes. 
         Durante siglos para la humanidad no ha sido fácil asumir esto o entenderlo y, por lo tanto, podemos comprender que para una sociedad contemporánea también sea difícil.

NOTA: Esta entrevista es una versión de la publicada en el libro Cultura, ciudadanía y desarrollo local.